El Gobierno necesita de la Unión Cívica Radical (UCR) en el Senado para avanzar con su reforma electoral, que incluiría la eliminación de las PASO y el eventual regreso de las llamadas listas colectoras. Pero la UCR se resiste a aceptar esa herramienta oficializada durante la segunda presidencia de Cristina Kirchner, prohibida durante la gestión de Mauricio Macri y que ahora la administración de Javier Milei quiere incorporar a la Boleta Única de Papel (BUP) a cambio de quitar las primarias.
La pretensión oficialista sigue frenada desde abril, cuando el Poder Ejecutivo envió a la Cámara Alta una amplia reforma electoral cuyo eje central es anular las PASO y eliminar su financiamiento. La iniciativa no logró el consenso necesario porque ni el PRO ni la UCR quieren desprenderse de ese mecanismo para seleccionar candidatos y el debate se estancó en la comisión de Asuntos Constitucionales.
En ese sentido, serán claves las negociaciones entre el jefe de Gabinete, Diego Santilli, los gobernadores, la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich y aliados para poder alcanzar un acuerdo. Aunque el principal escollo lo representa la posición radical, que está dividida.
Para aprobar el proyecto, el oficialismo necesita 37 votos en el recinto y solo cuenta con 21 propios, por lo que depende de sumar 16 legisladores más. Entre ellos, los diez de la UCR, donde casi la mitad no responde a ningún gobernador. Eso obliga a negociar caso por caso.
Qué son las colectoras
Las colectoras son listas de distintos partidos que compiten entre sí en una categoría —por ejemplo, gobernador— pero adhieren a una misma candidatura en una categoría superior, como la presidencial. De esa manera, el candidato principal aparece en más de una boleta y “colecta” votos de fuerzas que no necesitan formalizar una alianza, mientras que cada una de las listas colectoras se beneficia del arrastre del candidato de mayor peso.
El caso más recordado se remonta a 2011. Ese año, Cristina Kirchner fue reelecta presidenta y en la provincia de Buenos Aires dos candidatos a gobernador enfrentados —Daniel Scioli y Martín Sabbatella— adhirieron a su candidatura presidencial bajo distintos sellos.
El instrumento se usó durante años al amparo de un vacío legal en el Código Electoral, hasta que en 2011 un decreto de la entonces presidenta las reguló en el marco de la creación de las PASO. Pero en 2019 Macri las prohibió. Su regreso exigiría un nuevo marco normativo, ya que en 2025 el sistema electoral dejó de usar la boleta tradicional y adoptó la BUP.
Divisiones y cuestionamientos
Dentro del radicalismo conviven distintas posturas: un sector quiere mantener las PASO; otro acepta que dejen de ser obligatorias. Pero la mayoría rechaza la vuelta de las colectoras.
Los gobernadores de Mendoza, Alfredo Cornejo, y de Chaco, Leandro Zdero, son los más dispuestos a evaluar la propuesta oficial. Los mendocinos Rodolfo Suárez y Mariana Juri acordarán su postura con Cornejo, mientras que la chaqueña Silvana Scheinder seguirá los pasos de Zdero.
Más resistencia ofrecen los senadores que no responden a ningún mandatario por pertenecer a provincias gobernadas por el peronismo. Por caso, Maximiliano Abad quiere sostener las PASO, en sintonía con la UCR bonaerense, que en los últimos días se pronunció a favor de mantener las primarias. La misma postura comparten el pampeano Daniel Kroneberger y el catamarqueño Flavio Fama. En Corrientes, el jefe del bloque Eduardo Vischi presentó su propio proyecto para quitar la obligatoriedad de las primarias. La santafesina Carolina Losada, que no responde a su gobernador Maximiliano Pullaro, coincide con él en preservar las PASO.
Desde el PRO, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, advirtió que el mecanismo de colectoras podría beneficiar más a la oposición que al oficialismo.
Mientras que el diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, cuestionó que las colectoras “destruyen el espíritu de la Boleta Única de Papel” y consideró que son “una ley de lemas encubierta” que “multiplica candidaturas bajo un mismo paraguas y termina confundiendo al elector mientras juntan votos para la reelección de Milei”.
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