Los futbolistas del plantel profesional de Quilmes paralizaron los entrenamientos de manera total este pasado miércoles en el campo auxiliar mediante un cese de actividades por falta de pagos salariales correspondientes a los meses de agosto y septiembre, antes de afrontar el duelo definitorio ante Gimnasia y Tiro de Salta.
El conflicto institucional escaló de manera abrupta cuando el vicepresidente de la institución, Martín Malvar, propuso rescindir de forma anticipada los contratos de varios referentes para recortar el presupuesto económico. La medida dirigencial provocó una profunda tensión interna en el club cervecero a pocos días del cierre del torneo oficial.
La gravedad del escenario motivó la presencia inmediata de los representantes de Futbolistas Argentinos Agremiados en el predio. El secretario general Sergio Marchi asistió junto a los dirigentes Christian Aragón y Rubén Checchia para encabezar las negociaciones y garantizar el cobro de los haberes adeudados a los deportistas.
El plantel principal reanudó las prácticas a puertas cerradas durante la jornada del jueves, pero la institución sufrió una drástica depuración en su nómina. El arquero Gonzalo Marinelli decidió no concurrir a las instalaciones por su rol activo en el reclamo, mientras los futbolistas Ariel Kippes, Martín Vallejos, Thomas Ortega, Agustín Bolívar y Esteban Glellel trabajaron de forma diferenciada.
La directiva determinó apartar a los mencionados profesionales debido a la decisión de no renovar sus vínculos contractuales a finales de diciembre. El director técnico Emanuel Trípodi afronta un escenario sumamente complejo para armar la alineación titular entre numerosas bajas y un clima de máxima incertidumbre financiera.
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