Personal judicial y del Servicio Penitenciario Bonaerense retiraron más de 600 armas de fuego secuestradas en la sede de la Oficina de Efectos del Departamento Judicial de Quilmes durante las últimas horas. Las autoridades concretaron el traslado del armamento en el marco de una política de saneamiento del depósito judicial del distrito. La medida sacó de circulación un peligroso arsenal que abastecía causas criminales en la región.
El procedimiento contó con la intervención directa del personal de la dependencia judicial y del Servicio Penitenciario Bonaerense. Las fuerzas actuaron en el marco del Convenio de Colaboración suscrito entre el Ministerio de Justicia bonaerense y la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.
El material decomisado por los efectivos incluyó 319 revólveres, 101 pistolas, 114 escopetas, 39 carabinas, 10 pistolones y 17 armas de fabricación casera conocidas como tumberas. Todo el arsenal permanecía guardado como evidencia de investigaciones penales radicadas en las fiscalías y juzgados del Departamento Judicial Quilmes, el cual comprende también a las comunas de Berazategui y Florencio Varela.
Las autoridades derivaron los elementos secuestrados bajo estricto resguardo hacia la Agencia Nacional de Materiales Controlados. Este organismo nacional asumirá la responsabilidad del traslado definitivo y la posterior destrucción total del armamento.
Los procedimientos realizados en los tribunales quilmeños permitieron retirar del circuito delictivo un acumulado superior a 6.200 armas de fuego en lo que va del año. Las acciones preventivas buscan vaciar los depósitos oficiales y evitar posibles desvíos del material incautado hacia bandas delictivas de la zona sur.
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