Bruno Gelber aprendió a convivir con la adversidad desde muy chico. A los siete años contrajo poliomielitis y pasó un largo período postrado en una cama. Pero ni siquiera la enfermedad consiguió apartarlo del piano: pidió que le acercaran el instrumento para continuar estudiando. Su vocación ya estaba en marcha y nada parecía capaz de detenerla. Décadas después, convertido en uno de los pianistas argentinos de mayor reconocimiento internacional, su figura todavía conservaba algo de misterio. Ese enigma es el punto de partida de Opus Gelber. Retrato de un pianista, el libro en el que Leila Guerriero se propone acercarse a un personaje difícil de encasillar.
Publicado por Anagrama, el libro se aleja de la biografía convencional. Se trata de una extensa crónica y perfil periodístico que reconstruye una vida sin pretender clausurarla en una explicación definitiva. Durante casi un año, Guerriero visitó a Gelber en su departamento del barrio porteño de Once, conversó con él, observó sus hábitos y entrevistó a personas de su entorno. También recurrió a documentos, críticas y testimonios para reconstruir una trayectoria que lo llevó desde Buenos Aires hasta los principales escenarios europeos.
El resultado es un retrato que avanza entre escenas domésticas, recuerdos, diálogos y episodios de una carrera extraordinaria. En lugar de limitarse a enumerar sus logros, la periodista se detiene en los detalles que componen el universo cotidiano del pianista: su preocupación por la apariencia, el cuidado del protocolo, su fascinación por las celebridades y su gusto por las conversaciones prolongadas. La música convive con un interés persistente por los vínculos personales, las historias ajenas y los rituales de la vida social.
Gelber aparece como un hombre de contrastes. Es capaz de sostener una disciplina artística rigurosa y, al mismo tiempo, disfrutar de los placeres mundanos; puede mostrarse seductor y hospitalario, pero también invasivo y exigente. Su personalidad está marcada por una entrega absoluta al piano, una voluntad forjada desde la infancia y una concepción de la excelencia que parece extenderse a todos los aspectos de la existencia.
En esa construcción también ocupan un lugar central su madre, Ana, y su maestro Vicente Scaramuzza, una figura temida por sus métodos severos. La relación con el profesor permite aproximarse a los años de formación del músico y a la disciplina que acompañó su desarrollo. Sin embargo, Guerriero evita convertir esas experiencias en una explicación única de su carácter. El libro no busca establecer una relación automática entre sufrimiento y genialidad, sino mostrar las tensiones que atraviesan una personalidad compleja.
Una investigación sobre el misterio
Uno de los mayores aciertos del libro está en el vínculo que se establece entre el entrevistado y quien lo observa. Gelber es un narrador incansable de su propia vida, aunque sus recuerdos no siempre resultan estables ni coinciden con las versiones de otras personas. Guerriero confronta sus relatos, vuelve sobre determinadas preguntas y registra las variaciones que aparecen con el tiempo. Así, el trabajo periodístico se convierte también en una investigación sobre la memoria, la identidad y la manera en que cada persona construye su propia historia.
La periodista no permanece completamente fuera de escena. Su presencia aparece en los encuentros, las dudas y las impresiones que le provoca el pianista. Esa primera persona, utilizada con cuidado, permite mostrar el proceso de acercamiento sin desplazar al protagonista. Gelber intenta conservar el control de las conversaciones; Guerriero, en cambio, insiste en observar aquello que las palabras no terminan de revelar.
La música, aunque constituye el centro de la vida del protagonista, no es el único asunto del libro. También están las relaciones familiares, las amistades, las exigencias de una carrera internacional y las contradicciones de alguien que organizó su existencia alrededor de una vocación dominante. En ese recorrido, el pianista se presenta como un hombre que parece conocer con precisión las reglas de su mundo, pero que no por eso resulta más sencillo de comprender.
Opus Gelber confirma la capacidad de Guerriero para transformar una investigación periodística en una narración de largo aliento. La autora no necesita resolver el enigma de su personaje ni ofrecer una conclusión definitiva sobre quién es Bruno Gelber. Le alcanza con seguirlo de cerca, escuchar sus versiones y ponerlas a prueba. El retrato resultante conserva las zonas de sombra y las contradicciones del protagonista. Allí reside su fuerza: en mostrar que conocer a una persona no equivale necesariamente a descifrarla.
Opus Gelber
Leila Guerriero
Editorial: Anagrama
Páginas: 336
Precio: $44.900
Se trata de una extensa crónica y perfil periodístico que reconstruye una vida sin pretender clausurarla en una explicación definitiva
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