Tengo 31 años y vivo en La Plata. Como muchos de mi edad, trabajo, pago el alquiler, los servicios, la comida y trato de llegar a fin de mes sin pedirle plata a mis viejos. Desde hace un tiempo siento que no estoy bien. Me cuesta dormir, estoy angustiado, me cuesta concentrarme y hay días en los que hasta levantarme para ir a trabajar se me hace pesado. Mis amigos me dicen que hable con un psicólogo. El problema es que no puedo pagarlo. Averigüé precios y, para mí, una consulta particular es un gasto que hoy no puedo afrontar. Y ahí aparece otra preocupación: ¿qué hace una persona cuando sabe que necesita ayuda pero no tiene dinero para pagarla?
Escribo para reflejarmen otros, porque estoy convencido de que hay otros jóvenes de La Plata pasando por lo mismo y porque a veces parece que pedir ayuda es un lujo.
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