Ailín Macías tenía 16 años cuando escribió el primer cuento de Dimensión 7, el libro que finalmente publicó este año, después de quince años de escritura, cambios personales y búsquedas artísticas a través de la Editorial Hespérides. Lo que comenzó como una forma de exteriorizar emociones terminó convirtiéndose en una obra de 23 cuentos cortos y microrrelatos que invitan a entrar en un universo donde las fronteras entre lo real y lo imaginario se vuelven difusas.
“Al principio, los relatos eran una expresión totalmente liberadora”, cuenta la autora platense, de 31 años. La escritura apareció en una etapa difícil de su vida y se convirtió, con el tiempo, en un refugio. En ese espacio encontró una manera de trabajar con aquello que le pasaba y transformarlo en historias, personajes y situaciones que, aunque parten de experiencias personales, no buscan ofrecer una explicación cerrada.
El resultado es un conjunto de relatos que combinan suspenso, surrealismo, miedo y momentos de esperanza. Macías prefiere no encasillarlos en un género específico: considera que una misma historia puede despertar emociones diferentes y que cada lector tiene la libertad de interpretarla a su manera.
“Son cuentos y microrrelatos con una mezcla de lo personal, de lo vivido en estos años, que han sido difíciles en cuanto a salud mental, con la expresión artística de poder dejar mensajes positivos en la oscuridad de los relatos”, explica. En sus textos conviven la desazón y cierta esperanza, con finales que buscan dejar una pregunta abierta o una sensación que persista después de la lectura.
QUINCE AÑOS DE ESCRITURA
El libro está organizado en dos partes: “Mariposas distorsionadas” y “Ovejas negras”. La primera reúne relatos más íntimos y emocionales, mientras que la segunda incorpora la sociedad como parte de ese recorrido personal. La división también permite reconocer las distintas etapas por las que pasó la autora durante la escritura.
Los primeros cuentos surgieron en 2011, cuando tenía 16 años. En 2020 escribió nuevas historias, con otra perspectiva, y recién a comienzos de 2026 terminó de desarrollar los últimos relatos, con mayor claridad sobre aquello que quería transmitir.
“Fueron muchos años. El proceso fue largo, pero muy enriquecedor”, señala. En esa evolución, el proyecto conservó su identidad, aunque cambió la manera de abordar las emociones y construir los relatos. Lo que al principio surgía de forma espontánea fue adquiriendo, con el tiempo, una elaboración más consciente.
A los 19 años, Macías recibió un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad (TLP), una experiencia que menciona al explicar el lugar que ocupó la escritura en su vida. En medio de la ira y la angustia, encontró en la literatura una forma de expresión que le permitía trabajar con sus pensamientos y su imaginación.
“Me di cuenta de que se trataba de una escapatoria en la cual no sólo me sentía bien, sino que era mi refugio, mi espacio en el cual confiaba en mis pensamientos, mi narrativa y mi imaginación”, recuerda. Por eso, publicar el libro significó también sacar de ese espacio íntimo un proyecto que la acompañó durante buena parte de su vida.
“Expresá tu ira en arte y saldrán cosas preciosas”, propone como una de las ideas que sintetizan su experiencia. No se trata, aclara, de transmitir una moraleja única, sino de permitir que cada persona atraviese la lectura y encuentre sus propias sensaciones.
LA MÚSICA COMO PUNTO DE PARTIDA
La escritura de Dimensión 7 no se desarrolló de manera aislada. La música fue uno de los principales motores creativos de Macías, que creció en una familia de músicos y encontró en las canciones una herramienta para construir mundos narrativos.
A veces, una historia aparecía mientras escuchaba un tema; otras, la imaginaba después de oírlo repetidas veces. La música le permitía visualizar escenas, percibir el clima de cada relato y acercarse a las emociones de sus personajes. Al volver a escuchar una canción, podía reconstruir mentalmente la historia que había surgido de ella.
El dibujo y la fotografía también forman parte de la identidad del libro. La imagen de tapa y contratapa fue trabajada junto con Juana Cucchetti, bailarina profesional de la Asociación Sarmiento de La Plata. La propuesta buscó contrastar la expresividad de la danza con la rutina de las calles, una tensión que también aparece como trasfondo en los cuentos.
La identidad platense atraviesa así tanto los relatos como su presentación visual. Macías trabaja como fotógrafa en el área de prensa de un organismo local, realiza coberturas de danza contemporánea y ballet, y registra eventos culturales, marchas y escenas de la vida urbana. También cuenta con diez años de experiencia como docente de inglés.
Se define como una artista que proyecta y crea constantemente. La literatura, sostiene, fue fundamental durante su adolescencia porque le permitió ampliar su mirada, desarrollar un criterio propio y encontrar formas de expresar lo que pensaba.
Después de quince años, Dimensión 7 llega al público como el resultado de ese recorrido. Un libro que nació de la necesidad de expresar emociones y que ahora propone a sus lectores ingresar en un universo propio, sin instrucciones precisas ni respuestas definitivas. La invitación es dejarse llevar por los sentidos y descubrir qué permanece cuando termina cada cuento.
El libro, que ya está a la venta, puede conseguirse a través de la editorial y en las librería La Normal y Malisia.
Los relatos escapan a un único encuadre: combinan suspenso, surrealismo, miedo y momentos de esperanza
Dimensión 7
Ailín Macías
Editorial: Editorial Hespérides
Páginas: 51
Precio: $25.000
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