Como lo leen en el título, anteponiendo el artículo al sobrenombre, con el tinte catamarqueño que le daba mi madre, tan propio del norte. Así se lo conoce y asi también supieron los que me rodearon que su venida a La Plata era para mi una fiesta. Gracias hermano por haber bajado de la Docta Córdoba a la ciudad que te vió nacer.
No es la primera vez que nos juntamos, fueron infinitas, pero esta tuvo un sabor especial. ¿A despedida quizá ? Espero que no, pero estamos grandes y medianamente lejos.
Se que disfrutaste recorriendo los barrios platenses y tus lugares de trabajo de antaño. Te reuniste con los que fueron compañeros de andanzas de tu niñez y tu juventud. Vaya si lo disfrutaste. Haber recordado juntos momentos y anécdotas de aquella gloriosa cuadra de 7, 64 y 65, y de las personas que vivieron en ella, me dejó emocionalmente agotada.
Compartir viejas vivencias con los hermanos es único e inigualable. Ellos son los que nos conocen desde siempre y supieron o palpitaron nuestras alegrias y nuestros dolores. Brindo por un nuevo y cercano encuentro con mi hermano.
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