Inés Busquets -periodista, platense, escritora- camina, espera, observa, sale a flote y respira en la superficie a la que los otros seres vivos llamamos realidad. Pero también, Inés Busquets -autora de poemarios como El baile Invisible (Del Dock, 2019) o de ensayos como Aurora Venturini (Entre Ríos, 2023)- habita quizás demasiado (como si fuese algo cuantificable) el laberinto de pensamientos que se bifurcan en su conciencia.
Con ese superpoder de abstracción -aunque ella en el estudio de EL DIA advertirá que a veces le “genera problemas”-, vive con los lentes del análisis y de la interpretación siempre sobre sus ojos. No obstante también es su trabajo: desde hace años reseña libros de ficción, ensayos, narrativos, poemarios. Los lee, los disecciona, escribe sobre los márgenes con lápiz y a veces con lapicera, recuerda oraciones o palabras fetiche y luego muda esa nueva producción a una hoja en blanco para convertirla en algo noticioso. Con una sonrisa plena y voz pausada, citará a Ricardo Piglia y dirá: “trabajo de leer y escribir, de leer y escribir”.
Lo curioso es que no ocurre sólo con los libros. Quizás acontece ante una película, una anécdota, un suceso de acciones cotidianas a las que, simplemente, no puede dejar de ver con los ojos de “persona que reseña”.
Con todo esto a cuestas, como en una mochila invisible pero liviana, de esas que las correas no aprietan sino que tiene un calce ideal y no rebotan al caminar, Inés Busquets decidió construir un libro cuyo título lo dice todo: Reseñar. En las primeras páginas, (¿a modo homenaje, convocatoria, explicación?), escribe: “Para la constelación de escritores y escritoras que leo cada semana”. Este, más que su mundo, es su universo.
LEER DISTINTO
En su obra breve, editada por Ágnes Casa Editorial, Busquets se toma el tiempo para explicar por qué y cómo; confiesa las entrañas de su organismo secreto. O, como ella misma dice, “una gran reseña sobre reseñar”. Dividido en pequeños capítulos, ofrece algunas verdades como: “En el acto de leer no hay vergüenza, ni temor, solo entrega. En el acto de leer no existe la formalidad, la manera en la que nos presentamos ante el mundo, los disfraces, las máscaras, las decoraciones, los títulos”.
Mientras la leo, pienso, es verdad. No hay más que nuestra interpretación frente a la lectura. No hay impostura. A su vez, caigo en la cuenta que, como dice Busquets, también “es una conversación”. Quizás sea atemporal, pero eso no quita que se reproduzcan nuevos sentidos genuinos y verdaderos.
La platense, que se apoya en lecturas cuyos autores pueden ser Roland Barthes, Jacques Derrida, Walter Benjamin o Ricardo Piglia, entre tantos otros, afirma que reseñar también es “concebir. Dar a luz una idea nueva de la idea leída. Crear un texto nuevo con las huellas de aquel que me intervino, que leí activamente porque participó de mi vida”.
Pero, ¿cómo activar nuestra caja de resonancia? ¿Qué decir de esto y aquello? ¿Qué palabras son las que mejor alojan mi interpretación? ¿Cuánto dedicarle? Busquets, como una exploradora, anhela encontrar al pasar las páginas aquella que la haga despertar del sopor y diga: “Es esto”. Sobre esto, advierte: “¿Cuánto tiempo me lleva elaborar una reseña? No hay tiempo, hay luz. Algo se ilumina de pronto. Algo irrumpe sin importar el tiempo y el espacio, entonces, agarro lo primero que tengo a mano y escribo. Exorciso. Saco de mí esa sensación que hasta el momento no tenía lenguaje, solo sensorialidad. Una especie de ritual chamánico”.
Al final del libro, remite al término japonés Ikigai para hablar de la pasión. Como ella misma confiesa que le sucede -aquel interludio entre lectura y experiencia personal-, sus palabras me convocan. Continúo leyendo: “No importa cuál sea, lo que importa es que uno se despierte con un motivo para vivir, con eso que construye nuestros días con sentido. El Ikigai, como el clima y las palabras, también está en nuestro interior”.
En el estudio de EL DIA, en consonancia, ella dirá que la literatura es “mucho, por no decir todo”. Parafraseándola, un poema de Fabián Casas (”Hace algún tiempo”) lo explica: “Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia”.
Editorial: Ágnes Casa Editorial
Páginas: 75
Precio: $19.000
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