Cuando tenía 5 años ya sabía que iba a ser “maestra” y junto a las amiguitas del barrio jugábamos a la maestra. Yo improvisaba un pizarrón y con unas tizas de colores les enseñaba algunas palabras, sumas sencillas y las chicas la pasaban bien. Hice la primaria en la Escuela Nro. 5 “Coronel Tomás Espora”. Al terminar ingresé al Normal Nacional Nro.1 “Mary O Graham”.
A los 16 años (año 1954) obtuve el título de “Maestra Normal Nacional”. Dos años después me recibí de “Visitadora de Higiene Escolar” (en esa época se vacunaba en las escuelas). Luego empezó el periplo buscando suplencias (Quilmes, San Francisco Solano, Melchor Romero, etc.)
En la ciudad de La Plata trabajé en la Escuela Nro. 66, allí tuve como alumno al sobrino del Dr. René Favaloro. Luego pasé a la Escuela Nro. 89. Una ex alumna me recuerda: “Usted iba siempre con tacos altos”. Sí, ¡era verdad! En el año 1971 me titularizaron y entré a la Escuela Nro. 25 “Coronel Manuel Dorrego”. Ahí pasé los años más hermosos como docente. Tuve a mi hijo como alumno en 1er grado, allí en el aula me llamaba “señorita”.
Recuerdo que los días viernes en la última hora como premio al trabajo de toda la semana salíamos al aire libre y los varones jugaban a la pelota y las nenas traían sus muñecas; se veían sus caras de alegría.
Se trabajaba en un clima cordial. Cuando la escuela cumplió 100 años el festejo fue inolvidable. Tuvimos el honor de que el Sr. Presidente de la Nación Dr. Ricardo Raúl Alfonsín, nos enviara un telegrama de felicitación. En ese acto como final se realizó el baile de las cintas que maravilló a todos. Me llegó mi jubilación, habiendo pasado los años más hermosos.
Pero esto no termina aquí. Un día el Padre Hernando (párroco de Nuestra Señora de la Anunciación), me nombró preceptora del Instituto de Magisterio y allí conocí directivos y profesores de nivel superior.
Fui por dos meses y me quedé 14 años.
Ahora sí, quiero finalizar con el título de este texto:
¡Fui feliz! ¡Fui maestra!
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