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Historia en presente

Alessandro Barbero lleva la Atenas del siglo V a. C. a un territorio inesperadamente familiar: el de la lucha de clases, la subordinación femenina y la fragilidad de la democracia

Alessandro Barbero / Web

Alessandro Barbero es conocido principalmente como historiador. Profesor de historia medieval en la Universidad del Piamonte Oriental, colaborador habitual de medios culturales italianos como Il Sole 24 Ore y La Stampa y autor de ensayos sobre Carlomagno, Waterloo y la batalla de Adrianópolis, entre otros. Que también escriba novelas no es un dato menor: en 1996 ganó el Premio Strega —el reconocimiento literario más importante de Italia— con su primera ficción. Mujeres atenienses, publicada originalmente en italiano y ahora disponible en español a través del Fondo de Cultura Económica con traducción de Teresa Ramírez Vadillo, muestra con claridad qué puede hacer un historiador cuando decide trabajar desde la narrativa.

La novela transcurre en Atenas en el año 411 a. C., un momento de tensión política aguda que los historiadores conocen bien: la democracia enfrenta la conspiración de los sectores adinerados que pretenden restaurar la oligarquía, y la ciudad vive bajo la presión de una guerra que lleva décadas. Barbero elige ese momento no como telón de fondo decorativo sino como condición de posibilidad de todo lo que ocurre: la política impregna las conversaciones cotidianas, define alianzas y sospechas y determina qué matrimonios son convenientes y cuáles resultan inaceptables.

En ese marco, Trasilio y Polemón, dos veteranos de guerra entrados en años, ocupan sus días en conversaciones sobre la situación de la ciudad y en la búsqueda de maridos adecuados para sus hijas, Glicera y Caris. Son hombres del pueblo, desconfiados de los ricos, formados en una cultura donde la virtud cívica y la virtud doméstica se consideran inseparables. Pero las jóvenes tienen sus propias ideas: el objeto de su atención es Cimón, un muchacho rico y arrogante que pertenece exactamente al sector social que sus padres desprecian. Cuando las dos rompen las normas de la sociedad patriarcal y entran solas a la casa del joven, se desencadena un conflicto que arrastra tensiones de clase, género y poder, y que sacude al barrio entero.

Lo que Barbero consigue es que ese escenario de hace veinticinco siglos resulte reconocible sin volverse alegórico ni forzado. La lucha de clases, la doble vara con que se juzga la conducta femenina, el desajuste entre las expectativas de los padres y los deseos de las hijas, la manera en que un incidente privado se convierte rápidamente en asunto público: todo eso está en la novela sin necesidad de subrayarlo. El conocimiento histórico del autor se nota no en la acumulación de datos eruditos sino en la solidez del mundo que construye, en la manera en que los personajes se mueven dentro de una lógica social precisa y creíble. La Atenas de Barbero no es un museo: es un lugar donde la gente trabaja, cotillea, negocia y se equivoca.

Vale la pena señalar también el lugar que ocupa este libro dentro de la trayectoria del autor. Barbero ha alternado a lo largo de su carrera entre el ensayo histórico riguroso y la ficción narrativa, y en ambos registros ha demostrado capacidad para hacer inteligible el pasado sin simplificarlo. “Mujeres atenienses” pertenece a esa línea de novelas históricas en la que la investigación sostiene la trama sin asfixiarla, en la que los personajes tienen espesor propio y no funcionan apenas como portavoces de una época. Que el libro haya sido escrito por alguien cuya especialidad es la Edad Media y no la Antigüedad clásica dice algo sobre el alcance de su mirada histórica.

“Mujeres atenienses” no es una novela de tesis ni un ensayo disfrazado de ficción. Es una historia con personajes concretos, situaciones cotidianas y un conflicto que se desarrolla con ritmo y con consecuencias reales para quienes lo protagonizan. El hecho de que sus preguntas de fondo —quién tiene derecho a decidir, quién carga con las consecuencias, qué se le permite desear a una mujer joven— sigan siendo pertinentes no es un mérito adicional del libro sino una consecuencia natural de haberlas planteado bien desde el principio.

MUJERES ATENIENSES
ALESSANDRO BARBERO
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Páginas: 261
Precio: $18.000
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