2 de abril de 2025. Antonio “Tony” Reda -veterano e integrante de la Casa del Ex Soldado Combatiente de Malvinas (C.E.MA La Plata)- está de pie frente a más de 20 estudiantes de sexto año del colegio platense Virgen del Pilar. Tras el alboroto típico de jóvenes de 17 o 18 años, silencio. Luego, la pregunta: “¿Conocen a alguien que haya muerto en Malvinas?”. Silencio nuevamente. Entonces Reda despliega ante los ojos curiosos fotografías de los caídos platenses de la Guerra de Malvinas.
En esos días, Ricardo Carussotti -veterano de la guerra- hizo lo propio en el colegio Benito Lynch provocando la misma necesidad de respuestas en los estudiantes de sexto año, entre ellos, su hija Julia.
Pero la convocatoria no fue casualidad. El punto de convergencia fue Juan Facundo Braile -docente platense de Historia y Proyecto de Investigación de Ciencias Sociales- quien, tras visitar a las Islas Malvinas, conocer a Reda y con una necesidad imperiosa por mantener viva y en movimiento a la memoria, decidió reconstruir las vidas de los platenses que murieron en la guerra de Malvinas.
Así tomó forma “Son Nuestros”, un libro de crónicas que exhibe no sólo su paso por las islas, sino también el recuerdo vivo y presente de los once platenses fallecidos en la guerra. El mismo fue elaborado a través de documentos personales, testimonios conservados y entrevistas a las familias de los caídos elaboradas por jóvenes platenses de no más de 18 años.
En el prólogo Braile escribió: “Por primera vez, la ciudad de La Plata tendría a todos sus caídos identificados y homenajeados en un mismo trabajo colectivo. Tuvieron que pasar cuarenta y tres años para que un grupo de estudiantes se animara a hacerlo. Lo que empezó como una idea tímida se transformó en una tarea monumental: reconstruir las vidas de once platenses que murieron en la guerra”.
Braile, Reda, Ezequiel Vander -del Virgen del Pilar-, y Julia Carusotti -del Benito Lynch- estuvieron en el estudio de EL DIA y contaron cómo fue la construcción del libro, anhelos y búsquedas.
EL PROCESO
“Se dio todo. Tenía dos grupos muy buenos, tanto en lo humano como en lo académico, el apoyo de una institución relevante como la C.E.MA, y mis ganas. Fue realmente una locura hacer todo en un año”, expresó Braile en diálogo con este diario.
En esta sintonía, Reda explicó: “Nosotros, desde C.E.MA lo que pretendemos es que los protagonistas centrales de esta historia sean nuestros compañeros caídos; y los protagonistas de este trabajo son los estudiantes y el docente. Nuestra labor es ser una mera herramienta cuyo fin es acercar las historias y plasmarlas en algo que perdure”, detalló y añadió, sobre la trascendencia que fue y es ponerle nombre, apellido, un pasado y un presente vigente a los once fallecidos: “Ellos son los silenciados de esta historia. Nosotros tuvimos voz durante años para gritar, manifestar, reclamar, poner banderas; ellos no. Y sus familias mucho menos”.
Ezequiel Vander, estudiante en 2025 del colegio Virgen del Pilar, dijo: “Al momento de hacer las entrevistas caí en conciencia lo que estábamos haciendo. Fue muy emocionante escuchar las palabras de los familiares, escuchar lo que fue la infancia de quizás un hermano o un padre”.
Además, agradeció a la tarea docente y de los miembros de C.E.MA: “Me dieron una conciencia tremenda sobre lo que fue el hecho y me acercaron a lo que fue Malvinas. Estoy muy agradecido con mis compañeros ya que también pusimos muchas ganas y estamos muy felices con el resultado”.
En tanto, Julia, cuyo padre combatió en la guerra de Malvinas, contó emocionada: “Estoy profundamente agradecida y orgullosa de lo que hicieron y lo que hicimos. A mi, lo que más me hizo ver el proyecto, fue llegar a conocer todo lo que no se conocía. Hay cosas que mi papá inclusive a mi no me contó porque fue muy difícil. Esta es una forma de tomar conciencia, escuchar a los demás y darles una voz a los que no pudieron contarlo”.
Asimismo, ante la pregunta qué cambió en su vida, expresó: “Pude hablar con mi papá”.
En pequeños grupos de cuatro o cinco miembros, los estudiantes dialogaron con las familias, los entrevistaron, escribieron, editaron, corrigieron. Así, resignificaron el pasado y la memoria de Néstor Miguel González, Juan José Arrarás, Néstor Omar Sandoval, Osvaldo Luis Fregote, Pedro Horacio Vojkovic, Dante Luis Segundo Pereira, Alfredo Gattoni, Roberto Máximo Pacholczuk, Carlos Alberto Hornos, Ricardo Horacio Herrera y José Luciano Romero.
Además, el libro cuenta con un capítulo diferente cuyo nombre es “Implicancias del conflicto bélico en la salud mental” para el cual, entrevistaron a Marisol Amoreo, médica psiquiatra que exhibió las consecuencias de la guerra en los veteranos y en sus familias.
La obra, que no tuvo ninguna ayuda económica más que la de los preculsores del proyecto, contó con la labor de muchos más: Milagros Arias, preceptora y docente, fue la encargada de diseñar la tapa del libro; Rosario de Rosa, comunicadora, fue editora de cada texto y quien propuso a la crónica como recurso periodístico; Francisco Benítez Serrano, quien construyó junto de Rosa la web del proyecto. El prólogo además agradece a los familiares de los caídos por “abrir sus puertas, sus memorias y sus corazones” y los ex combatientes de C.E.MA La Plata por la compañía.
Tras la publicación del libro, e lobjetivo -expresado por los participantes- es generar una oleada federal de “Son Nuestros”, que cada ciudad y provincia del suelo argentino tenga el propio.
No obstante Reda, quien visitó y visita escuelas durante años, quien ofrece charlas y talleres, quien trazó un largo recorrido en pos de visibilización y memoria, luego de ser parte del libro, pensó: “Y ahora, ¿qué sigue?”
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