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Perdió la voz, le ganó al cáncer y la literatura selló su rescate

Un libro atravesado por una enfermedad, la pérdida y la reconstrucción personal. “Quiero comunicar que se puede”, afirmó la autora

Por Redacción

Hay momentos que parten la vida en dos. Para Victoria Berri -platense, de City Bell- ese quiebre llegó en 2021. En pocos meses atravesó una separación, la muerte del padre de uno de sus hijos y, poco después, el diagnóstico de cáncer. “Fue como un tsunami”, resume hoy en diálogo con EL DIA, cinco años después, mientras presenta su libro “Victoria, mi propio rescate”.

La obra fue presentada esta semana en la Ciudad y funciona, según define su autora, como una herramienta para quienes atraviesan situaciones difíciles. “La idea del libro es que quien resuene con él pueda encontrar herramientas a raíz de lo que esté pasando”, explica.

El recorrido personal que narra está atravesado por el dolor, pero también por la reconstrucción. “Una vez que los médicos te dicen ‘estás curada’, vos decís: ‘¿Y ahora?’ Porque tu vida no vuelve a ser la misma. Es un antes y un después completamente”, cuenta.

En su caso, el cáncer apareció en la laringe. El tratamiento le dejó una consecuencia que marcaría el proceso posterior: estuvo un año y medio sin poder hablar y sin saber si recuperaría la voz. “Ese fue el impacto más grande. Quedarme sin hablar, sin comunicación”, recuerda. Y agrega: “Ahí fue cuando llegó el proceso interno más profundo”.

CUANDO LA LITERATURA SALVA

La escritura apareció entonces casi como una necesidad. “Cuando era chica escribía. Y ahí pensé: ‘Bueno, no puedo hablar, no puedo ir a trabajar. Hoy mi trabajo es este’”, dice. Entre cuadernos, apuntes y pensamientos empezó a construir el material que terminaría convirtiéndose en un libro.

Para Berri, el proceso de recuperación no terminó cuando finalizó el tratamiento médico. “No es ‘me curé y ya pasó’. Hay muchas cosas que tenés que atravesar después”, explica. En ese camino comenzó a preguntarse qué aspectos de su vida necesitaba cambiar y cuáles potenciar para volver a construir “una vida sana y plena” para ella y sus hijos.

“Mis hijos fueron el faro”, asegura. “Tengo tres hijos que me iluminan y creo que ese fue el factor principal de la fortaleza”.

La resiliencia aparece de manera constante en su relato. También la idea de ir “paso a paso”, sin negar el dolor ni romantizarlo. “Uno lo cuenta así y parece magia o fácil, pero es un proceso muy profundo”, señala.

En ese recorrido, dice, hubo un elemento fundamental: la red de contención. Sus padres, su tía, vecinos, amigos y personas que se acercaban con mensajes mientras ella no podía hablar fueron parte del sostén cotidiano.

“Fue fundamental el apoyo de la gente”, afirma. “Y también entender que pedir ayuda no te minimiza. Al contrario, esa vulnerabilidad es la que te fortalece para salir adelante”.

Durante las entrevistas médicas, Victoria transformó cada etapa del tratamiento en una especie de carrera de obstáculos. “Los médicos me preparaban para cada paso. Me decían cuándo venía algo fuerte, cuándo iba a doler más. Entonces yo lo tomaba así: sabía que venía un obstáculo y me preparaba para atravesarlo”.

Con el tiempo, empezó a sentir la necesidad de compartir lo aprendido. “Escuchaba que me decían ‘si me hubiese pasado a mí, no hubiese podido’. Y yo pensaba: ‘Todo esto que me sirvió lo tengo que mostrar’”, advierte.

Ese impulso fue el origen definitivo del libro. “Quiero comunicar. Quiero ayudar. Necesitaba que esto llegue a quien lo necesite, como me pasó a mí”. Cinco años después de aquel diagnóstico, la autora asegura que hoy vive de otra manera. “Soy una persona que valora la vida por completo”, dice. “Todas las mañanas me despierto con una sonrisa. Me cambió la calidad de vida”.

PARA QUIENES

Aunque reconoce que sigue aprendiendo y atravesando dificultades cotidianas, sostiene que incorporó hábitos y herramientas que le permiten vivir con más presencia. Levantarse temprano, ordenar sus rutinas y escuchar más al cuerpo forman parte de ese aprendizaje. “Vivimos muy acelerados, en piloto automático”, reflexiona. “A veces no paramos hasta que algo nos da un golpe”.

Por eso, cuando piensa en alguien que pueda acercarse a Victoria, mi propio rescate buscando respuestas, el mensaje es directo: “Que pare y que se escuche a sí mismo. Ahí va a tener todas las respuestas”. La voz que durante un año y medio estuvo ausente hoy encuentra otro lugar. Ya no solamente como herramienta cotidiana, sino también como una forma de acompañar a otros desde la experiencia propia.

“Mi voz hoy puede comunicar que se puede”, concluye.

VICTORIA, MI PROPIO RESCATE
VICTORIA BERRI
Páginas: 146
Precio: $28.000
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