¿Qué queda de una vida cuando se intenta contarla? No necesariamente una historia ordenada, completa y fiel a los hechos. Quedan escenas, detalles, personajes, silencios y también espacios vacíos. Sobre esos blancos se construye Blanco de fondo, la primera novela de ficción de Paula Vallejo, publicada por la editorial Malisia.
La autora, psicoanalista y con una extensa trayectoria en ese campo, escribió el libro en 2011. Durante un año trabajó con relatos que, en principio, parecían no tener demasiada relación entre sí. Había escenas y personajes, recuerdos y situaciones que aparecían como piezas sueltas. El trabajo posterior consistió en descubrir qué las unía.
“Los relatos eran muy dispersos y muy sueltos y empezaron a tener una convergencia”, cuenta Vallejo en diálogo con EL DIA. Ese proceso fue acompañado por la poeta Genoveva, con quien mantuvo durante ese año un intercambio sobre los textos. Algunos cambiaron de lugar, otros fueron modificados y poco a poco apareció una obra que podía leerse como un todo.
La novela conserva algo de esa estructura fragmentaria. No hay una narración lineal que avance de principio a fin siguiendo una cronología precisa. Los capítulos se acercan a distintas marcas de una vida y, al hacerlo, van componiendo una trama en la que la escritura ocupa un lugar central.
El "blanco" remite a los agujeros de una historia, a aquello que no tiene una explicación cerrada
Para Vallejo, el pasado no permanece intacto. Cada vez que se lo recuerda, se lo mira desde un presente diferente. “El pasado visto desde el presente no es el pasado objetivo”, explica. Lo que creemos recordar está atravesado por las interpretaciones que fuimos haciendo a lo largo de los años.
De ahí surge también el sentido del título. El “blanco” remite a los agujeros de una historia, a aquello que no tiene una explicación definitiva, a una discontinuidad que permanece abierta. “Es como si fuera ese espacio vacío en el que uno escribe y ficcionaliza el pasado”.
Como trasfondo, aparece una enigma: qué hace una persona con aquello que le ocurrió
La literatura, entonces, no aparece para rellenar esos espacios como si existiera una verdad escondida que pudiera recuperarse por completo. Al contrario: la ficción permite trabajar sobre lo que falta, sobre lo que se transformó y sobre aquello que permanece opaco. La autora se resiste a definir Blanco de fondo como una autobiografía. Aunque reconoce puntos de contacto con su propia vida, busca que la novela pueda ir más allá de una experiencia individual.
Cecilia Fasano, que acompañó la edición con un prólogo y luego escribió sobre la novela, también puso el foco en esa relación entre memoria, silencio y palabra.
El libro permaneció guardado durante quince años. Vallejo no había pensado inicialmente en publicarlo. Fue Fasano, después de leerlo, quien insistió en que debía salir de ese espacio privado y llegar a los lectores. Finalmente, la novela encontró lugar en Malisia y comenzó una segunda vida.
Y quizás ahí esté el último movimiento de Blanco de fondo. Una historia que parte de recuerdos y marcas particulares termina abriendo un espacio para que otros reconozcan las propias.
Editorial: Malisia
Precio: $32.000
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