Después de Vida en Marta, su novela más reciente, Santiago Craig regresa al formato que lo dio a conocer con El nombre de todos los sonidos del bosque (Tusquets, 2026), un volumen de relatos breves que mantiene las coordenadas reconocibles de su escritura: la vida doméstica como territorio de tensión silenciosa, personajes que se mueven entre lo que son y lo que imaginan que podrían ser, una prosa sin adornos que confía en la imagen concreta antes que en la explicación.
Craig, nacido en Buenos Aires, tiene una trayectoria consistente en el relato. Las tormentas fue finalista del Premio de Cuentos Gabriel García Márquez en 2018 y obtuvo la primera mención en el Premio Nacional de Literatura argentina; Animales ganó el Segundo Premio Nacional y el Premio Municipal.
Ese historial sitúa las expectativas en un nivel que el nuevo libro parece asumir sin estridencias: no hay aquí un cambio de registro ni una apuesta rupturista, sino la continuación de un proyecto narrativo que se define por la acumulación paciente de matices.
Sobre la trama
Los relatos que componen el volumen se articulan alrededor de situaciones que, en apariencia, son menores: un padre que conoce los sonidos del bosque, un niño que intenta batir un récord en una hamaca, una mujer que escucha hablar a su hijo recién nacido y decide escribirle cartas desde el campo, un cohete que cruza el cielo mientras algo se deshace en tierra. Craig trabaja sobre esas imágenes con una economía que puede leerse como virtud o, según el gusto del lector, como una cierta reticencia. La pregunta que el libro deja flotando —¿qué se pierde cuando se nombra lo que no tiene nombre?— no se formula de manera explícita, lo cual es coherente con su poética.
La escritura de Craig se mueve con comodidad en ese espacio intermedio entre lo narrativo y lo poético. La prosa no aspira al efecto ni a la resolución dramática; prefiere detenerse en el instante justo antes de que algo cambie y dejar al lector con la incomodidad de lo inconcluso. Es un procedimiento que tiene tradición y que exige un lector dispuesto a colaborar. Quienes esperen tramas de desarrollo clásico o cierres definitorios encontrarán el libro demasiado elusivo; quienes estén dispuestos a habitar la ambigüedad encontrarán en él un territorio reconocible y, a ratos, revelador.
Editado en la colección Andanzas de Tusquets, con 160 páginas que se leen en pocas horas, El nombre de todos los sonidos del bosque es un libro para quienes ya conocen y aprecian a Craig y también una entrada posible para quienes quieran acercarse a su obra por primera vez. No exige haber leído nada anterior, aunque quienes vengan de Vida en Marta o de Las tormentas reconocerán enseguida el paisaje. Lo que el autor propone es, en definitiva, detenerse. Tomarse el tiempo de escuchar lo que una hamaca, un cohete o unas cartas tienen para decir.
EL NOMBRE DE TODOS LOS SONIDOS DEL BOSQUE
Santiago Craig
Editorial: Tusquets Editores
Páginas: 160
Precio: $27.900
SUSCRIBITE a esta promo especial