En El gesto final, la más reciente obra de Agustín De Luca, el asesino está identificado desde el comienzo, las pruebas son contundentes y el crimen quedó registrado por una cámara de seguridad. Sin embargo, el verdadero misterio recién empieza cuando surge una pregunta mucho más inquietante: ¿por qué alguien mataría a una persona completamente desconocida?
La historia sigue a Andrés Olavarría, un juez recientemente nombrado que intenta acomodarse a su nueva posición dentro del sistema judicial. Su ascenso, favorecido por las influencias de su suegro, coincide con un momento personal complejo: su matrimonio atraviesa una crisis profunda y el pasado reaparece bajo la forma de un antiguo amor que parece ofrecer una salida posible.
Manipula decisiones y cruza límites que debían permanecer intactos con tal de acercarse a la verdad
En medio de ese escenario, llega a sus manos un caso que rompe con cualquier lógica habitual. Un joven acompaña a una mujer hasta el andén de la línea B del subte porteño y, tras intercambiar algunas palabras, la empuja a las vías. No existe una relación previa entre ambos. Tampoco una explicación clara. El acusado reconoce su responsabilidad, pero se niega a revelar el motivo de su acto.
Esa ausencia de respuestas se convierte en una obsesión para Olavarría. Lo que en principio parece una inquietud profesional pronto se transforma en una búsqueda personal que empieza a consumirlo. El juez altera procedimientos, manipula decisiones y cruza límites que deberían permanecer intactos con tal de acercarse a una verdad que parece siempre un paso más lejos.
De Luca, abogado penalista y docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, conoce desde adentro el universo que retrata. Esa experiencia se refleja en una reconstrucción minuciosa de la vida judicial: los expedientes, los debates sobre las pruebas, las tensiones entre funcionarios y los mecanismos burocráticos que sostienen el funcionamiento de los tribunales. Lejos de ser un simple decorado, la justicia se convierte en uno de los personajes centrales de la novela.
Pero El gesto final no se limita a mostrar cómo opera el sistema. También se pregunta qué ocurre cuando quienes deben aplicar la ley quedan atrapados por sus propias pasiones. A medida que la investigación avanza, la vida de Olavarría comienza a desmoronarse. El expediente deja de ser un caso para convertirse en el eje secreto de su existencia, mientras la idea de escribir una novela sobre el crimen lo arrastra hacia un terreno cada vez más incierto.
El protagonista persigue una respuesta que podría no existir, y esa búsqueda termina revelando tanto sobre él como sobre el propio asesino.
¿Qué ocurre cuando quienes aplican la ley quedan atrapados en sus propias pasiones?
Con una prosa ágil y una estructura que mantiene la tensión hasta el final, De Luca construye una historia que atrapa por el misterio, pero también por los dilemas morales que plantea. La novela invita al lector a convertirse en investigador, a formular hipótesis y a seguir pistas, aunque constantemente pone en duda la posibilidad de alcanzar una explicación definitiva.
Editorial: La Crujía
Páginas: 282
Precio: $32.000
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