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Una invasión de literatura: de llevar libros a las cárceles a crear una fundación internacional

Anita Sicilia, creadora del proyecto “Libros en los pabellones” y autora de “Libro tras las rejas”, dialogó en el estudio de EL DIA sobre un viaje literario que inició hace 9 y que hoy cruza fronteras. El recorrido, los logros, las historias, y cómo el libro -confiesa- le “salvó la vida”

Por Redacción

En 2007, el artista visual Jorge Méndez Blake inauguró por primera vez en la Biblioteca José Cornejo Franco de Guadalajara, México, “El castillo”, una instalación que reunía miles de ladrillos y un libro. Aunque realizó un viaje itinerante por diferentes museos, la obra logró alcance mundial años después cuando sus imágenes se hicieron virales en las redes sociales bajo el título “El poder del libro”. Pero, cientos de ladrillos y un libro... ¿Donde está la magia?

La instalación consistía de un muro de ladrillos apilados que, en el medio, un libro -el elegido fue “El castillo” de Franz Kafka- reemplazó un ladrillo corrompiendo a la estructura pesada, inerte, aparentemente irrevocable.

La idea de que el libro puede cambiar de rumbo a un trayecto inexorable, es una de las tantas que cultivó y creció en la voluntad de Ana - “Anita” para casi todo el mundo- Sicilia, que en paralelo a sus múltiples trabajos como periodista, comenzó a llevar y regalar libros primero en cárceles bonaerenses luego de todo el país (hoy lleva más de 16.000 ejemplares en diferentes puntos del territorio nacional), creó la Fundación AS cuyo equipo de trabajo son nueves mujeres y, que entre sus planes, tiene como objetivo utilizar el motor literario para, por lo menos, hacer la vida de los demás mucho más amena.

EL PROCESO

Si hubiera que trazar un inicio, podríamos decir que todo inició en mayo de 2017, cuando Ana Sicilia renunció a sus trabajos en los medios de comunicación en la Ciudad Autónoma y migró a Chile, según dice, a empezar de cero.

Al mes siguiente, en la nebulosa propio de los inicios, recibe un mensaje de su colega Julián Maradeo, invitándola al taller que coordinaba en la Unidad 9 de La Plata, en un espacio llamado “El Ágora”. Fue el martes 3 de octubre de 2017 cuando, aceptando la propuesta y por primera vez en su vida, Sicilia ingresó a una cárcel. Casi 9 años después, en el estudio de EL DIA, recuerda: “La primera vez compartimos experiencias literarias. En ese momento tenía un blog, y les conté a los chicos cómo ese era un refugio para mí. No me importaba si no me leía nadie, pero era como una trinchera literaria”.

Fue dos veces hasta que la invitaron a ser una tallerista de manera permanente. Entonces, allí, sí inició todo.

“No pretendo romantizar las cárceles ni a las personas que están privadas de su libertad. Pero estas, tiene derecho a la educación y también a la lectura”, dice Sicilia para explicar, como antesala, al proceso vertiginoso que ocurrió después.

“Tenían una pequeña biblioteca y pensé que si íbamos a escribir, teníamos que leer. Con cautela y pidiéndoles autorización, les pregunté si podía llevarles unos libros”, añade.

Comenzó con una pedido en redes sociales y, la primera vez, reunió 380 libros. Luego, la historia llegó a otra unidad, y a otra, y a otra. La demanda creció y Ana notó que debía replicar la acción en otros espacios del suelo bonaerense. Y del país. Y del mundo.

De pabellón en pabellón

La expansión no fue producto de un plan previamente diseñado. No había una lista de cárceles a recorrer ni una estrategia territorial. La demanda apareció desde adentro y Sicilia respondió.

La propia Sicilia lo describe como una expansión que se produjo “muy territorialmente, muy desde adentro de los pabellones”. La iniciativa fue pasando de mano en mano, de cárcel en cárcel, hasta alcanzar unas 40 unidades bonaerenses. Después comenzó a extenderse hacia otros lugares del país.

En nueve años se entregaron más de 16.000 libros. Sicilia recorrió casi la mitad del país y recientemente estuvo en Misiones, donde además de cárceles visitó institutos y centros de contención para adolescentes. También llegó a Uruguay.

Para ella, el libro no es simplemente un objeto que se entrega. Es una posibilidad. Una puerta. Una forma de acercarse a otra persona sin imponerle nada. “Un libro nunca puede hacerle mal a nadie. No hay manera. La idea es construir algo diferente entre todos.”

La literatura aparece así como una herramienta de transformación, pero también como un derecho. En Fundación AS hablan del libro como una herramienta de transformación social y como una construcción de paz. Una definición que nació en aquellos primeros talleres de La Plata y que todavía funciona como columna vertebral.

UNA HISTORIA QUE TERMINÓ EN UN LIBRO

Con el paso de los años, el proyecto dejó de ser solamente una persona llevando cajas de libros a los penales. En 2021 comenzó a tomar forma la Fundación AS y, mientras la organización crecía, Sicilia también empezó a mirar hacia atrás. En 2023 publicó “Libros tras las rejas”, un libro que reconstruye parte de ese recorrido. Pero tampoco fue concebido originalmente como un libro. “No fue escrito desde el principio con la idea de compartir un libro. Son varios cuadernos escritos a mano”, cuenta.

Eran cinco. Allí estaban las escenas, las impresiones y las experiencias acumuladas durante aquellos años. También estaba, inevitablemente, la propia vida de Sicilia, porque detrás del proyecto había una mujer que trabajaba, viajaba, atravesaba sus propias dificultades y trataba de encontrar tiempo para sostener una tarea que no paraba de crecer.

En 2022, embarazada y ya alejada de los medios de comunicación, decidió que había llegado el momento de transformar esos cuadernos en un libro. Se reunió con quien terminó siendo su editora y también compañera en la Fundación AS, y juntas comenzaron a pasar a computadora aquellas páginas escritas a mano.

La intención no era producir un libro monumental. Sicilia habla de ese momento como un cierre, aunque enseguida corrige la palabra. No se trataba de terminar algo, sino de hacer espacio para lo que vendría después. “Cerré esta etapa pero no cerrarla para finalizarla, sino para lo nuevo, para hacer lugar a lo nuevo”, explica.

Y en esa mirada retrospectiva apareció también una certeza más personal. “Creo que el libro te puede salvar la vida. A mí me la salvó”, afirma. No dice que necesariamente vaya a sucederle lo mismo a otra persona. Pero sí cree que aquello que alguna vez funcionó como refugio propio merece ser compartido. “Compartirle esa herramienta a otro me parece que está bueno y que es esencial. Compartir lo que a uno le hace bien de alguna manera.”

UNA RED QUE SE HIZO ORGANIZACIÓN

La expansión del proyecto también obligó a Sicilia a dejar de pensar en singular. Lo que comenzó con una mujer que juntaba libros, viajaba y entraba sola a una unidad penitenciaria se convirtió en una red.

Ella misma recuerda cómo, mientras trabajaba en distintos medios, tenía que encontrar pequeños espacios para sostener la iniciativa. Pedía días libres, acomodaba horarios y aprovechaba la colaboración de sus compañeros. “Todas esas microayudas fueron superayudas”, resume.

En esa frase aparece una de las ideas que más repite: nadie hace este tipo de trabajo en soledad. “Nadie se salva solo y no somos nada si no somos en red”, dice.

Hoy Fundación AS está integrada por nueve mujeres y amplió considerablemente el campo de acción. La literatura sigue siendo el centro, pero ya no está restringida a las cárceles. El libro funciona como excusa para el encuentro en distintos contextos.

En Misiones, por ejemplo, el equipo acompaña desde hace tres años a una comunidad guaraní. También trabajan con hogares de niños y con personas en situación de calle. En el barrio Padre Mujica, junto con la Organización de Estados Iberoamericanos, desarrollan desde hace dos años un taller de exploración literaria y poética. Y actualmente también trabajan con otro grupo de mujeres en situación de calle y con problemas vinculados a las adicciones.

El núcleo se expandió, pero la columna vertebral continúa siendo la misma: el libro como puente hacia la educación, el encuentro y la posibilidad de construir algo diferente.

LA PUERTA DE EUROPA

La expansión tuvo recientemente otro capítulo inesperado. El proyecto llegó a Uruguay y ahora comienza a mirar hacia Europa.

Fundación AS recibió un premio de la OEI en el concurso Premios Monseñor Romero de Educación en Derechos Humanos. Veintiún países iberoamericanos habían presentado proyectos. Guatemala obtuvo el primer premio y Argentina, a través de Fundación AS, consiguió el segundo. Para Sicilia, el reconocimiento significó mucho más. Fue una confirmación de que aquella experiencia que había nacido casi de manera casual en la Unidad 9 podía dialogar con otras experiencias y trascender las fronteras.

Ahora habrá una segunda etapa en Uruguay y nuevas articulaciones. “Libros tras las rejas” no termina, aclara. Pero empieza a convivir con otros proyectos que ya no necesariamente estarán ligados a las cárceles.

La expansión, en ese sentido, no significa abandonar el origen. Significa llevar la misma herramienta a otros lugares.

EL REFUGIO

Cuando se le pregunta por qué eligió los libros, la respuesta no está en una estrategia ni en una teoría. Está en su propia historia. “En mi adolescencia los libros me salvaron la vida”, confiesa. Para Sicilia la literatura no es una herramienta que descubrió para llevar adelante un proyecto. Es algo que conoció antes, en primera persona. Un refugio que le permitió atravesar momentos de su vida y que después quiso poner a disposición de otros.

“Si algo te hace bien, hay que compartirlo. Y mucho menos si no jode a nadie”, sostiene.

En tiempos atravesados por las pantallas, insiste especialmente en la necesidad de que niños y jóvenes no pierdan el contacto con los libros. No importa demasiado el contexto: la lectura puede entrar en una cárcel, en un hogar, en una comunidad, en un espacio de personas en situación de calle. Puede convertirse en una conversación, en un taller, en una pausa. “Que puedan seguir en contacto con los libros y la lectura va a regenerar la construcción de la sociedad a futuro que necesitamos”, afirma y concluye: “Un libro nunca sabés dónde puede llegar, nunca sabés a quién podés llegar a sanar o a quién puede ayudar a abrazar en algún momento”.

LIBROS TRAS LAS REJAS
ANA SICILIA
Editorial: Almar
Páginas: 103
Precio: $20.000
El proceso inició, casi sin querer, en 2017, cuando sicilia visitó una unidad en la plata / EL DIA
Hoy, la fundación está integrada por nueve mujeres y amplió el campo de acción / Imagen de Fundacion AS
El proyecto planea expandirse a Uruguay / Imagen de Fundacion AS
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