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WikiLeaks: el sitio que cambió para siempre la era de las filtraciones

El proyecto de Julian Assange marcó un antes y un después en la difusión de documentos secretos. Sus divulgaciones sobre guerras y diplomacia transformaron el periodismo y abrieron un debate mundial sobre información, seguridad y libertad de prensa

Julian Assange, creador de WikiLeaks, con la tapa de The Guardian. Allí se conocieron algunas de sus filtraciones / Web
Los despachos secretos filtrados por Wikileaks conmocionaron al mundo y cambiaron estándares periodísticos / Web

Por Redacción

Hoy, 4 de octubre, se cumplen 20 años de un hecho que terminaría modificando la circulación de información secreta en Internet. El 4 de octubre de 2006 fue registrado WikiLeaks.org, el sitio impulsado por el australiano Julian Assange que años después quedaría en el centro de algunas de las mayores filtraciones de documentos militares y diplomáticos de la historia reciente.

La fecha requiere, sin embargo, una precisión. WikiLeaks no comenzó a publicar documentos ese 4 de octubre: ese día se registró su dominio. La propia organización estableció posteriormente su aniversario entre el 4 de octubre y el 28 de diciembre, cuando se produjo su primera publicación.

La propuesta que rodeaba al proyecto era novedosa para la época: crear una plataforma capaz de recibir documentación de interés público de fuentes que pudieran preservar su identidad y distribuirla a escala internacional. WikiLeaks se especializaría en grandes archivos y documentos políticos o históricos censurados o restringidos.

Assange se convirtió rápidamente en la cara visible de una iniciativa en la que participaron periodistas, activistas y especialistas informáticos de distintos países. El proyecto buscaba aprovechar las posibilidades de Internet para reducir la distancia entre la obtención de información reservada y su conocimiento público.

DE UN DOMINIO DE INTERNET A LAS PRIMERAS FILTRACIONES

La primera publicación registrada por la propia WikiLeaks está fechada el 26 de diciembre de 2006 y estuvo relacionada con Somalia y la Unión de Tribunales Islámicos. Durante los años siguientes comenzaron a aparecer documentos sobre gobiernos, instituciones financieras, organismos internacionales y fuerzas militares.

Uno de los primeros casos que le dio repercusión llegó en 2007, cuando aparecieron documentos sobre corrupción durante el gobierno del expresidente de Kenia Daniel arap Moi. Ese mismo año fueron difundidos documentos vinculados con procedimientos en el centro de detención estadounidense de Guantánamo.

En enero de 2008, WikiLeaks difundió además información relacionada con clientes de la filial en las Islas Caimán del banco suizo Julius Baer. La organización comenzó así a demostrar que la publicación digital podía dificultar que información filtrada desapareciera completamente de circulación.

Pero todavía faltaban dos años para que WikiLeaks pasara de ser una plataforma conocida principalmente en círculos periodísticos, tecnológicos y políticos a convertirse en un fenómeno internacional.

2010, EL AÑO QUE PUSO A WIKILEAKS EN EL CENTRO DEL MUNDO

El punto de inflexión llegó en abril de 2010, cuando WikiLeaks difundió bajo el título Collateral Murder un video militar estadounidense correspondiente a un ataque realizado desde un helicóptero Apache en Bagdad en 2007. Entre las víctimas se encontraban dos empleados de la agencia Reuters.

Tres meses después llegaron los denominados Afghan War Logs. WikiLeaks obtuvo más de 90.000 registros internos sobre la guerra en Afganistán correspondientes principalmente al período 2004-2009. Los archivos contenían informes de operaciones, ataques, víctimas civiles e inteligencia militar.

La publicación introdujo además una modalidad que tendría consecuencias para el periodismo de investigación y de datos. The Guardian, The New York Times y Der Spiegel recibieron acceso anticipado a los documentos para analizarlos, contrastarlos y contextualizarlos antes de su publicación.

En octubre de ese mismo año aparecieron los Iraq War Logs, cerca de 400.000 informes militares estadounidenses sobre la guerra de Irak. Entre otros datos, los archivos registraban decenas de miles de muertes y contenían numerosos reportes sobre abusos contra detenidos.

EL CABLEGATE Y MÁS DE 250.000 DOCUMENTOS DIPLOMÁTICOS

El siguiente impacto llegó el 28 de noviembre de 2010. WikiLeaks comenzó a divulgar una base integrada por 251.287 comunicaciones diplomáticas estadounidenses procedentes de más de 250 embajadas y consulados.

La operación, conocida como Cablegate, se realizó junto con grandes medios internacionales. The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y El País tuvieron acceso previo a los documentos y publicaron investigaciones sobre su contenido.

Los cables permitieron conocer comunicaciones que hasta entonces permanecían fuera del alcance público sobre relaciones diplomáticas, conflictos internacionales, corrupción, seguridad, negociaciones y evaluaciones internas realizadas por funcionarios estadounidenses. Su publicación provocó además cuestionamientos del gobierno de Estados Unidos, que sostuvo que la difusión podía poner personas y operaciones en riesgo.

WikiLeaks se transformó así también en el centro de un debate que atravesaría las dos décadas siguientes: cómo equilibrar el interés público de una filtración con la protección de fuentes, datos personales, operaciones sensibles y personas mencionadas en documentos secretos.

UNA TRANSFORMACIÓN PARA EL PERIODISMO DE DATOS

El fenómeno no consistió únicamente en revelar secretos. La magnitud de las bases obligó a las redacciones a desarrollar nuevas formas de trabajar con información digital.

Los registros de Afganistán, por ejemplo, contenían 92.201 filas de información. Periodistas, especialistas regionales y expertos en bases de datos trabajaron para interpretar abreviaturas militares, cruzar acontecimientos y determinar qué información tenía relevancia periodística.

La experiencia anticipó una modalidad que posteriormente se volvería habitual en investigaciones internacionales: grandes volúmenes de documentos compartidos entre periodistas de distintos países, análisis mediante herramientas informáticas y publicación coordinada de investigaciones.

También modificó la relación entre las fuentes y las redacciones. Una filtración ya no necesariamente consistía en algunas hojas entregadas a un periodista: podía comprender cientos de miles de documentos capaces de ser copiados, enviados y procesados digitalmente.

DE WIKILEAKS A LA BATALLA JUDICIAL DE ASSANGE

Buena parte de los documentos que produjeron el impacto mundial de 2010 fueron suministrados por Chelsea Manning, entonces analista de inteligencia del Ejército estadounidense. Manning había tenido acceso a bases militares y posteriormente fue detenida y acusada por la filtración de información clasificada.

Mientras WikiLeaks aumentaba su notoriedad, Assange quedó envuelto en una extensa disputa judicial. En 2012 ingresó a la Embajada de Ecuador en Londres, donde recibió asilo y permaneció durante casi siete años. En abril de 2019, luego de que Ecuador retirara el asilo, fue detenido por las autoridades británicas.

Estados Unidos buscó posteriormente su extradición por cargos relacionados con la obtención y publicación de documentos clasificados. El caso generó durante años un debate internacional sobre seguridad nacional, secreto de Estado, protección de fuentes y los límites legales aplicables a la publicación periodística de documentos obtenidos mediante filtraciones.

Assange se convirtió en la cara visible de una iniciativa que se popularizó

La disputa terminó en junio de 2024. Assange llegó a un acuerdo con la Justicia estadounidense y se declaró culpable de conspirar para obtener y divulgar ilegalmente información clasificada relacionada con la defensa nacional. Fue condenado a los 62 meses que ya había permanecido detenido en el Reino Unido, quedó en libertad y regresó a Australia.

EL LEGADO, DOS DÉCADAS DESPUÉS

A 20 años de aquel registro, WikiLeaks atraviesa una realidad muy diferente de la de su período de mayor exposición. Su ritmo de publicación disminuyó considerablemente respecto de los años en que podía colocar simultáneamente cientos de miles de documentos en la agenda internacional.

Su impacto histórico, sin embargo, excede el funcionamiento actual de la plataforma. WikiLeaks contribuyó a demostrar hasta qué punto la digitalización había transformado tanto la capacidad de los Estados para almacenar cantidades gigantescas de información como la posibilidad de copiarla y filtrarla.

También dejó preguntas que permanecen abiertas en 2026. ¿Hasta dónde debe llegar la protección de una fuente anónima? ¿Qué responsabilidad tiene un medio al publicar documentos clasificados? ¿Debe divulgarse una base completa o solamente aquello que posee interés público? ¿Cómo evitar que una filtración exponga innecesariamente a terceros?

La respuesta de muchos medios a aquellas experiencias fue reforzar los mecanismos de verificación, contextualización y protección de identidades. El trabajo realizado con los archivos de WikiLeaks mostró precisamente que disponer de millones de datos no reemplaza el trabajo periodístico necesario para determinar su autenticidad, relevancia y contexto.

Veinte años después, el aniversario permite dimensionar aquel cambio. El 4 de octubre de 2006 solamente se había registrado un dominio de Internet. Cuatro años más tarde, ese sitio participaba junto a algunos de los principales diarios del mundo en la publicación de archivos secretos de guerras y de 251.287 comunicaciones diplomáticas.

La historia de WikiLeaks quedó así ligada a una transformación más amplia: la entrada definitiva de las filtraciones masivas, las fuentes digitales y las enormes bases documentales en el periodismo contemporáneo. Un fenómeno que comenzó hace exactamente 20 años, detrás del registro de una dirección que entonces prácticamente nadie conocía: WikiLeaks.org.

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