En los departamentos del casco urbano platense, el balcón suele transformarse en un depósito improvisado durante los meses de frío. Sin embargo, agosto es el momento clave para reacondicionarlo: permite resguardar el espacio de las bajas temperaturas actuales y dejarlo listo para cuando los días comiencen a alargarse. Convertir ese sector en un rincón de lectura, un espacio de trabajo o una extensión del living requiere planificar tres elementos: el tipo de cerramiento, la protección solar y el equipamiento interior.
El tipo de cerramiento: sistemas de vidrio
La opción más utilizada para integrar el balcón al interior es el cerramiento vidriado. Actualmente, el mercado ofrece dos alternativas principales: sistemas plegables o “pyme” (sin perfiles verticales) que utilizan paneles de vidrio templado que corren sobre guías superiores e inferiores y se pliegan por completo sobre uno de los muros. Al no tener marcos de aluminio verticales, no alteran la fachada ni tapan la vista panorámica de la ciudad.
Por otro lado, también se pueden usar ventanas corredizas tradicionales: llevan marco de aluminio o PVC. Son más económicas y ofrecen buen aislamiento térmico y acústico, aunque limitan la apertura total al 50% del espacio.
Al elegir cualquiera de estas opciones en edificios de propiedad horizontal, conviene verificar previamente el reglamento de copropiedad para confirmar qué tipos de modificaciones de fachada están permitidas.
Aislamiento y control de la luz
Sumar vidrio genera un efecto invernadero que resulta útil en invierno, pero puede elevar en exceso la temperatura durante el verano. Para regular el paso del sol y mantener el confort térmico se recomiendan dos soluciones prácticas: cortinas roller en tela Screen que tienen un entramado de fibra de vidrio y PVC que filtra los rayos UV, reduce el ingreso de calor y mantiene la visibilidad hacia el exterior sin perder privacidad de día.
Otra opción son toldos verticales de brazo invisible: se instalan por fuera del cerramiento para frenar el sol directo antes de que golpee el vidrio, lo que optimiza el uso del aire acondicionado en los meses de calor.
Pisos y materiales resistentes
El piso del balcón debe resistir el desgaste del tránsito y la humedad. Si el pavimento original está deteriorado, no es necesario levantarlo: decks modulares de madera o WPC (madera plástica) es una opción debido a que se encastran directamente sobre el balcón existente. El WPC no requiere mantenimiento ni barnizado anual.
Asimismo, tambien el césped sintético de alta densidad es una variante: se coloca sobre la carpeta o cerámico y aporta una textura blanda que cambia la estética del ambiente de forma rápida y económica.
Mobiliario y vegetación
Para amueblar este nuevo sector, la regla principal es no recargar la circulación. Dos sillones individuales con una mesa ratona o un mueble bajo hecho a medida para guardado suelen ser suficientes para un balcón estándar de 3x1,5 metros.
Respecto a las plantas, al estar resguardadas del viento directo tras el vidrio pero expuestas a la luz, las especies de interior con buena resistencia se adaptan sin problemas. Sansevierias, ficus pandurata y filodendros aportan verde sin requerir riego constante ni mantenimiento complejo.
Cerrar el balcón antes de la primavera permite ganar metros cubiertos de uso diario, reducir el ingreso de ruidos de la calle y sumar un espacio luminoso que se aprovecha los 365 días del año.
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