No es necesario esperar a que las molestias afecten la vida sexual o se vuelvan difíciles de tolerar. Conviene consultar ante la aparición de sequedad persistente, dolor durante las relaciones, picazón, ardor o cambios urinarios.
La consulta también permite conversar sobre síntomas que pueden resultar incómodos de mencionar. La ginecóloga Macarena Alimón destaca la importancia de que los profesionales pregunten por la salud íntima, porque no todas las pacientes se animan a plantear espontáneamente lo que les pasa.
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