Roxana D’Auro comenzó en 2014 con una invitación a cinco amigas. La idea era reunirse una vez al mes para compartir su amor por la literatura, leer cuentos y trabajar con consignas de escritura. Lo que empezó como una propuesta barrial creció de boca en boca y sumó participantes de distintos puntos de La Plata.
D’Auro se había formado en el taller de la escritora Liliana Heker y también realizó residencias literarias con Leila Guerriero y Mariana Enriquez. Con esa experiencia, fue construyendo una propuesta centrada en la narrativa, en la que las lecturas funcionan como punto de partida para escribir.
La pandemia modificó el funcionamiento del taller, que pasó a la virtualidad. Cuando terminó el aislamiento, los integrantes decidieron mantener esa modalidad, que permitió sumar personas de otras localidades e incluso de Ecuador. Hoy son 18 participantes e inclusive una de ellas continúa desde aquellas primeras reuniones.
El espacio se reúne dos sábados al mes. Entre un encuentro y otro, los participantes trabajan con consignas que después comparten en un documento colectivo. En las reuniones leen los textos, realizan comentarios y participan de instancias de corrección y edición.
Cada año, D’Auro propone un eje temático. En 2026, el recorrido está dedicado a la ciencia ficción: el grupo comenzó con clásicos de Estados Unidos y Gran Bretaña, pasó por la producción argentina de las décadas del 60 y del 70 y llegó a autores latinoamericanos contemporáneos.
La escritura también encontró una salida editorial. El año pasado, los integrantes publicaron un fanzine colectivo sobre la literatura del río, con textos propios surgidos de las lecturas y las consignas. La publicación se presentó en el Centro Cultural Daniel Omar Favero y lo recaudado se destinó a ayudar a una compañera a editar su libro de cuentos.
El 13 de noviembre presentarán una nueva publicación, que continuará con esa dinámica solidaria: el dinero recaudado volverá a circular para impulsar otros proyectos editoriales de los integrantes.
Además, impulsaron Plan B, un ciclo mensual de lecturas en la librería de usados Bone Wood, en barrio Hipódromo. La propuesta combina narrativa de los propios participantes, poetas invitados, editoriales platenses y música en vivo.
Aunque los encuentros son virtuales, el grupo también organiza reuniones presenciales, salidas culturales y pequeñas residencias literarias. La distancia incluso permitió conversar con escritores cuyas obras habían leído, como Federico Falco, Tomás Downey y Marina Closs.
Doce años después, No Sirve para Florero reúne lectura, escritura, edición y actividades culturales. Lo que nació como una reunión entre amigas encontró en la virtualidad una forma de crecer y en la producción colectiva un modo de compartir hacia afuera lo que ocurre puertas adentro.
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