La primavera también encuentra a La Plata en plena temporada de uno de los productos que mejor representan a su cordón hortícola: el alcaucil. Un cultivo que llegó a la región de la mano de la inmigración italiana y que encontró en las tierras platenses condiciones especialmente favorables para desarrollarse.
Su importancia es tal que desde 2016 cuenta con la Indicación Geográfica (IG) Alcachofas Platenses, un reconocimiento que certifica el vínculo entre las características del producto y el territorio donde se cultiva. Gracias al trabajo con diferentes variedades, actualmente la cosecha puede extenderse hasta noviembre e incluso diciembre, dependiendo de las condiciones climáticas.
Este año, además, productores y cocineros impulsan el “Camino del Alcaucil”, una iniciativa de Alcachofas Platenses que propone aprovechar la temporada para volver a conectar el campo con la mesa. Hay venta directa de alcauciles recién cosechados, conservas, platos especiales en restaurantes, talleres de cocina y experiencias de agroturismo en las propias quintas.
“Durante la temporada de alcauciles abrimos las puertas de nuestra finca para que conozcan de cerca la producción”, cuenta Adriana Ricetti, ingeniera agrónoma y una de las productoras que desde hace más de tres décadas trabaja con este cultivo en la región.
Y septiembre todavía tiene mucho para ofrecer. El próximo sábado 26 habrá una nueva jornada en la Estación Provincial de Meridiano V, donde podrán comprarse alcauciles frescos directamente a los productores, conservas y diferentes preparaciones gastronómicas elaboradas especialmente con este producto de estación. El recorrido continuará durante octubre y hasta noviembre.
Frescos, grillados, rellenos, confitados, en pastas, pizzas, escabeches e incluso en preparaciones dulces, los alcauciles muestran además una enorme versatilidad en la cocina. Una buena razón para recuperar una regla tan antigua como sencilla: comer cada producto cuando la tierra decide que es su momento.
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