El consumo habitual de café fue asociado en distintos estudios recientes con una menor mortalidad y con algunos indicadores vinculados al envejecimiento saludable. Las investigaciones analizaron desde la expectativa de vida hasta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, demencia y otros indicadores de salud.
Uno de los trabajos más recientes, publicado en 2025 en Public Health Nutrition, analizó a 43.114 adultos estadounidenses a partir de datos de NHANES recopilados entre 2001 y 2018. Durante una mediana de seguimiento de 8,7 años se registraron 6.234 muertes.
El consumo de entre una y dos tazas de café por día presentó la asociación más marcada. En comparación con quienes no tomaban café, ese grupo tuvo una expectativa de vida estimada aproximadamente dos años mayor a partir de los 50 años.
El mismo estudio encontró que quienes consumían entre una y dos tazas diarias presentaban un 19% menos de riesgo de muerte por cualquier causa y un 18% menos de mortalidad cardiovascular respecto de quienes no consumían café.
AZÚCAR Y GRASAS
Otra investigación publicada en 2025 en The Journal of Nutrition analizó a 46.222 adultos estadounidenses. El trabajo también encontró una asociación entre el consumo de café y una menor mortalidad.
La relación fue más consistente entre quienes consumían café negro o agregaban cantidades reducidas de azúcar y grasas saturadas. El consumo de entre una y menos de dos tazas diarias se relacionó con un 16% menos de mortalidad total, mientras que entre dos y menos de tres tazas se asoció con un 17% menos.
Los investigadores señalaron que una cantidad elevada de azúcar y grasas saturadas podía modificar esas asociaciones. El resultado no implica que eliminar esos agregados convierta al café en un factor causal de longevidad.
ENVEJECIMIENTO SALUDABLE
Otro análisis presentado en 2025 estudió a 47.513 mujeres que participaron del Nurses’ Health Study y fueron seguidas durante aproximadamente tres décadas.
El trabajo encontró una asociación entre el consumo de café con cafeína durante la mediana edad y una mayor probabilidad de alcanzar edades avanzadas conservando determinadas funciones cognitivas, físicas y mentales y sin algunas enfermedades crónicas.
Los investigadores estimaron que cada 80 miligramos adicionales de cafeína provenientes del café se asociaban con un incremento de entre 2% y 5% en la probabilidad de un envejecimiento saludable. La asociación comenzaba a disminuir con consumos de aproximadamente cinco tazas pequeñas por día.
CAFÉ Y CEREBRO
La relación también fue analizada respecto de la salud cerebral. Un estudio publicado en 2026 en JAMA, basado en datos de más de 130.000 personas seguidas durante décadas, encontró que el consumo de aproximadamente 2,5 tazas de café con cafeína por día se asociaba con un 18% menos de riesgo de demencia frente a un consumo muy bajo o nulo.
Los investigadores analizaron además otros patrones de consumo de bebidas con cafeína para determinar su relación con la aparición de demencia durante el seguimiento.
EL HORARIO
Un estudio publicado en 2025 en European Heart Journal incorporó otra variable: el momento del día en que se consume el café.
El trabajo encontró que las personas que concentraban su consumo principalmente durante la mañana presentaban una menor mortalidad total y cardiovascular que quienes no tomaban café. En cambio, el consumo distribuido durante todo el día no mostró la misma asociación.
EL TIPO DE CAFÉ
Una investigación publicada en 2026 en npj Science of Food analizó a 49.414 participantes del UK Biobank y comparó diferentes tipos de café mediante indicadores relacionados con la edad biológica.
El café filtrado apareció asociado con una menor aceleración del envejecimiento biológico. El estudio también evaluó el café instantáneo y distintos marcadores, entre ellos la longitud relativa de los telómeros y dos medidas utilizadas para estimar la edad biológica.
Los investigadores analizaron además variables metabólicas e inflamatorias para determinar qué factores podían explicar parte de las asociaciones observadas.
POSIBLES MECANISMOS
Los estudios epidemiológicos no son los únicos que buscan explicar la relación entre café y envejecimiento. Investigadores de Texas A&M comunicaron en 2026 resultados sobre el receptor celular NR4A1, una proteína relacionada con procesos vinculados al estrés celular, la inflamación y el metabolismo.
La investigación plantea que determinados compuestos presentes en el café podrían actuar sobre mecanismos celulares relacionados con el envejecimiento. Sin embargo, estos resultados no demuestran que consumir café active esos mecanismos de una manera capaz de prolongar la vida humana.
UNA ASOCIACIÓN, NO UNA CAUSA
La principal limitación de esta evidencia es que gran parte de los estudios son observacionales. Es decir, comparan grupos de personas según su consumo de café y posteriormente analizan sus resultados de salud.
Aunque las investigaciones ajustan los análisis por variables como edad, tabaquismo, actividad física, alimentación y consumo de alcohol, no pueden descartar por completo otros factores que expliquen las diferencias entre los grupos.
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