¿Sabían que en los siglos de los siglos de este planeta hay un libro que nadie pudo leer por completo? Es que Cien mil millones de poemas (1961), de Raymond Queneau es eso: una proeza a la infinitud. Su obra contiene un número eterno de poemas potenciales. Su escritor, en el prefacio de la obra, lo describió como “una máquina de hacer poemas”. Con sólo 10 sonetos de 14 versos cada uno este, autor tomó su creatividad por las astas y logró que sus hojas no sean tales: son líneas de cartulina que se mueven y combinan, se mueven y combinan, se mueven y combinan. Así, hasta que el deseo del lector lo decida.
Más de sesenta años pasaron para que, en Argentina, un libro con características similares al de Queneau -pero en originalidad sin igual-, se constituya al calor de la imprenta. “Sentí que él tenía la misma necesidad e inquietud: la búsqueda de que la palabra se sienta viva”, dice, en diálogo con EL DIA, Pablo Andrés Rial -escritor de Longchamps, Almirante Brown- sobre su obra “Libro con Alas” que recientemente fue declarado de Interés Cultural, Educativo y Municipal en su distrito bonaerense. Su aporte, según el documento, es a “la innovación editorial, a la promoción de la lectura, la creatividad artística y el desarrollo cultural de la comunidad”.
Rial en los últimos años publicó los poemarios La casa de barro (2023) en Argentina; Aves desplumadas (2023) en Brasil impreso en bilingüe español-portugués, Forzado a viajar (2023) editado y presentado en DF, universidades en México; Leonor (2025) editado por Caleta Olivia. Asimismo, sus obras fueron traducidos al italiano.
de la inspiración a la creación
Todo comenzó con una inquietud inicial el autor: ¿por qué la poesía, por lo general, es lo que menos se lee? “Desde tiempo atrás venía cuestionando por qué sucede eso y de qué manera se podía acercar a aquellos al poema”, cuenta Rial.
Ese runrún creció durante algunos meses hasta que, una noche, como una revelación, ocurrió: “Estaba leyendo un libro cuando a la solapa que llevaba información del autor la utilicé como marcapágina y me pregunté si esa prolongación lateral podría superponerse a la página que señalicé”, expresa Rial y detalla: “Experimenté con una hoja en blanco el doblez de un pliegue y a escribir sobre él y la página base. Luego, desplegué otra solapa a la derecha”. El autor notó que podía complejizarlo aún más: “Fui haciendo pruebas con extractos de poemas míos publicados del poemario ‘Forzado A viajar’ (2023) y me di cuenta de que surgía un efecto estupendo, de gran concentración y creatividad. Estuve durante horas de la madrugada realizando un libro piloto”. El diseño, con los primeros ensambles, provocó noches de insomnio y muchas horas de labor. “Con el tiempo fui haciendo un conteo de las posibles alternativas de lectura que había y llegúe a hacer once combinaciones posibles y ocho lecturas individuales. Todo ello suma en una única página un total de diecinueve opciones distintas de leer”, explica Rial.
Los días posteriores a la creación, devino la verificación de auteticidad: “Lo que siguió fue buscar si había antecedentes de este diseño, es decir, si ya existía, y me llevé la gran sorpresa de que ninguno era idéntico. Había otros libros objeto que buscaron las mismas intenciones que yo, es decir, salir del libro convencional, hacerlo dinámico y hasta lúdico, pero ninguno como el que diseñé”, recapitula Rial.
Con ello a cuestas, registró su obra en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial y recibió su aprobación cuyo número de modelo de diseño es 108.465.
Tras el patentamiento y la creación concebida como tal, llegó la premiación del Municipio de Almirante Brown a principios de este mes: “(...) propone una experiencia de lectura participativa, sensorial y espacial, ampliando las posibilidades tradicionales del libro impreso y promoviendo nuevas formas de acercamiento a la literatura, especialmente entre niños, adolescenes y jóvenes”, expresa el documento que declaró al libro-objeto como Interés Cultural. Además, señala que la obra poética y experimental integra “elementos de la cultura expandida, poesía visual diseño editorial innovador y prácticas contemporáneas de creación artística”.
La influencia literaria
Aunque asegura que, conscientemente, no percibió influencias literarias, rápidamente combate la premisa con el nombre de Raymond Queneau.
No obstante, esa exploración en nuevas formas de leer, también lo impulsó a pensar en Julio Cortázar y su emblemática Rayuela: “Tanto esa obra como los libros de elige tu propia aventura, buscan la exploración, lo laberíntico, los desenlaces diversos, los finales distintos, las decisiones, la alternativas en las elecciones. Todos ellos se sostiene en la base de un lector participativo”, analiza.
Lo que viene
En cuanto al futuro, el autor expresa su intención de que su obra crezca dentro de las aulas, en bibliotecas y talleres bonaerenses.
“En un mes se estiman que se publicarán los primeros ejemplares impresos con el respaldo del Instituto de las Culturas Brown y su área de Industrias Culturales”, vaticina y concluye: “Además, en simultáneo, lo estamos trabajando también con la Universidad Nacional de Almirante Brown”.
El objetivo ulterior, además del deseo literario, es que los estudiantes sean simultáneamente autores y lectores; que la escritura, el pensamiento creativo y la expresión sean virtudes estimulables.
Además de la búsqueda literaria, crece el ahnelo didáctico: que estudiantes sean autores y lectores
Tras varios intentos, el autor logró que en un página convivan 19 combinaciones distintas de lecturas
El Libro con Alas fue galardonado como objeto cultural por exhibir un diseño editorial innovador
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