Lara Ruiz Díaz hace contenido en redes sociales desde hace aproximadamente dos años. Eligió Instagram porque considera que es la plataforma que le permite generar una comunidad y decidió incorporarla a su actividad profesional tanto por su interés personal en la comunicación como por las posibilidades que ofrece para dar visibilidad a la kinesiología.
Su objetivo inicial fue acercar la profesión a más personas y aprovechar un canal que permite superar las limitaciones geográficas de la atención presencial. “Las redes sociales te dan acceso a llegar a gente que incluso no vive cerca tuyo y te dan una visibilidad que no te da otra cosa”, sostiene.
Para Ruiz Díaz, la presencia de kinesiólogos en las plataformas también tiene una dimensión que excede la promoción individual. En esos espacios circulan rutinas de entrenamiento, recomendaciones para aliviar dolores y consejos sobre el cuerpo que no siempre provienen de personas con formación profesional. La posibilidad de llegar a grandes audiencias, señala, convive con el riesgo de que se difundan indicaciones equivocadas.
Por eso considera importante que los nuevos profesionales se animen a comunicar. “Me parece necesario que los nuevos profesionales se muestren en redes para darle información útil a la gente”, plantea. Su argumento parte de una disputa por la información: si quienes cuentan con conocimientos específicos no participan de las conversaciones digitales, otros pueden ocupar ese lugar sin las herramientas necesarias. “Desde el área de kinesiología hay influencers dando consejos de salud o de entrenamiento que son erróneos, por eso el profesional hoy tiene que ser influencer”, afirma.
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