Cuando bajan las temperaturas, muchas personas dejan de prestar atención a algo esencial: tomar líquidos. Sin embargo, médicos y nutricionistas advierten que la hidratación sigue siendo clave durante los meses fríos, especialmente en adultos y adultos mayores, donde la sensación de sed suele disminuir de forma natural. Fatiga, dolor de cabeza, piel seca o falta de concentración pueden ser algunas señales silenciosas de que el cuerpo necesita más agua.
Aunque la hidratación suele asociarse al verano, el otoño y el invierno también presentan desafíos importantes. La calefacción, los ambientes cerrados, el menor consumo de frutas frescas y el hábito de “olvidarse” de tomar agua hacen que muchas personas lleguen al final del día consumiendo mucho menos líquido del necesario.
La ingesta adecuada de agua es de 1,6 litros por día para mujeres y 2 litros por día para hombres
“La ingesta adecuada de agua recomendada a partir de bebidas es de 1,6 litros por día para mujeres y 2 litros por día para hombres, según un cálculo del 80 % del requerimiento diario total de líquidos recomendado”, detalla el doctor Nicolás Galeano, médico clínico platense.
La nutricionista platense Valentina Martínez explica que este fenómeno se vuelve más frecuente con el paso de los años: “En adultos y adultos mayores disminuye naturalmente la sensación de sed, por eso muchas veces la persona se deshidrata levemente sin darse cuenta. Y aunque no haga calor, el cuerpo sigue necesitando líquidos para sostener funciones básicas como la circulación, la digestión, la regulación de la temperatura y el funcionamiento muscular”.
En este sentido, distintos trabajos científicos -entre ellos publicaciones de la Academy of Nutrition and Dietetics- remarcan que una hidratación insuficiente puede impactar directamente en el nivel de energía, la concentración y el estado general del organismo. Además, especialistas advierten que en adultos mayores la deshidratación aumenta el riesgo de caídas, infecciones urinarias y cuadros de confusión.
“Muchas veces creemos que tomar agua es solo una cuestión del verano, pero en invierno también es importante generar el hábito. El problema es que como no sentimos sed, dejamos pasar horas sin hidratarnos”, agrega Martínez.
HIDRATARSE TAMBIÉN ES COMER MEJOR
La alimentación también juega un rol importante. Así como en verano frutas y verduras aportan gran parte del agua diaria, durante los meses fríos existen opciones que ayudan a mantener el equilibrio hídrico sin necesidad de recurrir únicamente al vaso de agua.
Sopas caseras, caldos naturales, infusiones, frutas como naranja, mandarina, manzana o pera y preparaciones con verduras de estación pueden contribuir a incorporar líquidos de manera más sencilla y placentera.
“La hidratación no pasa solamente por tomar agua sola. Las infusiones sin exceso de azúcar, los caldos, las frutas y las verduras también cuentan. Incluso una sopa bien armada puede ser una gran aliada en personas mayores que toman poca agua”, señala la nutricionista.
Martínez también recomienda prestar atención a ciertos síntomas que suelen minimizarse: cansancio persistente, sequedad en labios y piel, dolores de cabeza, mareos leves o sensación de fatiga. “Muchas veces detrás de un ‘estoy agotado’ simplemente hay una hidratación deficiente”, explica.
PEQUEÑAS ESTRATEGIAS QUE HACEN LA DIFERENCIA
Los especialistas coinciden en que generar recordatorios simples puede ayudar mucho: dejar una botella visible, acompañar cada comida con agua, incorporar una infusión a media mañana y otra a la tarde o utilizar aplicaciones que recuerden tomar líquidos.
La calefacción, los ambientes cerrados y el menor consumo de frutas afectan al cuerpo
También recomiendan moderar bebidas con exceso de azúcar o sodio, ya que pueden generar el efecto contrario al buscado. En ese sentido, Martínez enfatiza la importancia de leer etiquetas y priorizar preparaciones caseras. “Cuanto más simple sea la bebida, mejor. Muchas veces creemos que nos hidratamos con gaseosas o jugos industrializados, pero tienen altos niveles de azúcar y no reemplazan el agua que realmente necesita el cuerpo”, sostiene.
En los últimos años, además, crecieron las propuestas vinculadas al bienestar también durante las temporadas frías: infusiones naturales, blends herbales, kombuchas y bebidas funcionales comenzaron a ocupar cada vez más espacio en cafeterías, dietéticas y almacenes saludables de la ciudad.
Más allá de las tendencias, el mensaje de fondo es sencillo: hidratarse bien no depende solo del calor, sino de construir un hábito cotidiano que acompañe la salud durante todo el año.
❑ No esperar a tener sed
En adultos mayores, la sensación de sed disminuye naturalmente.
❑ Incorporar infusiones y sopas
Té, mate cocido, caldos e infusiones ayudan a sumar líquidos.
❑ Comer frutas y verduras de estación
Mandarina, naranja, pera, manzana, zapallo y verduras cocidas también hidratan.
❑ Llevar siempre una botella cerca
Tener agua visible ayuda a recordar el hábito.
❑ Evitar el exceso de azúcar
Las bebidas industriales no reemplazan el agua
❑ Atender las señales del cuerpo
Cansancio, dolor de cabeza o mareos pueden indicar deshidratación.
❑ Hacer de la hidratación una rutina
Un vaso al levantarse, otro con cada comida y una infusión a media tarde pueden marcar la diferencia.
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