“Dentro de dos semanas ya no viviré aquí.” Así abre Un beso, adiós y se delimita con ella su materia: el tiempo que falta para una mudanza y, sobre todo, el que pasó desde el último correo de un hombre al que la narradora no supo cómo contestar. Claire-Louise Bennett, que nació en Inglaterra y vive en Irlanda desde hace más de veinte años, elige un tono que oscila entre la confidencia y la sospecha: el de quien repasa una historia de amor con la precisión de un testigo y la desconfianza de una acusada.
Publicada en octubre de 2025 con el título Big Kiss, Bye-Bye, la novela llega ahora a la Argentina de la mano de Eterna Cadencia. Esta vez la traductora es Cecilia Pavón, poeta y narradora.
La protagonista se ha instalado en el campo y vive atormentada por Xavier, un hombre mucho mayor que ella a quien todavía ama, pero ya no desea. El primer capítulo gira en torno a un almuerzo en el restaurante de un hotel, en semana de carreras, tras casi un año sin verse por la pandemia: una mesa incómoda frente a una pantalla de televisión, una musaca repugnante, un libro que pasa de mano en mano y una pregunta, -”¿no te gustaría?”-, que desencadena el conflicto.
Nada ocurre de manera estridente, pero todo duele. El vestido negro, los aros dorados que se perderán la semana siguiente, la costumbre de llegar unos minutos tarde para encontrar al otro ya instalado, funcionan como pruebas de un expediente que la narradora arma y desarma a la vez. La memoria es un mecanismo poco fiable y esa vacilación es la forma misma del libro: un pensamiento que se corrige a medida que va avanzando.
La sintaxis acompaña. Las oraciones se alargan, retroceden, se detienen en un dato aparentemente irrelevante y vuelven sobre lo que importa. El humor, seco y algo cruel, convive con la herida. Pavón sostiene ese pulso conversacional con un español de léxico rioplatense (merienda, bife, departamento), que conserva la música de una voz que parece hablarse a sí misma.
La recepción internacional fue amplia. The New York Times, The Atlantic y el Financial Times reseñaron la novela, y The New Yorker la incluyó entre los mejores libros de 2025. Kirkus la describió como un despliegue lento que recompensa la atención del lector y The Atlantic subrayó la inventiva lingüística de la autora.
La llegada de una carta inesperada de un antiguo profesor de Literatura despierta en la protagonista el recuerdo de otros amantes y de épocas en las que el amor se cifraba en la escritura de un nombre propio en el margen de un libro, en la espera de un llamado que nunca sucede, en el roce efímero de una mano. La novela se abre así, del vínculo con Xavier, hacia una pregunta más amplia sobre cómo se ama con los libros, con las palabras y con lo que se deja sin decir.
En Un beso, adiós, la distancia no es una cifra de kilómetros sino un residuo del lenguaje. Bennett firma así una novela sobre lo no dicho: esa zona donde la memoria insiste, reescribe los hechos y entiende, tarde, que retirarse también es un modo de permanecer.
Un beso, adiós
Claire-Louise Bennett
Editorial: Eterna Cadencia
Páginas: 184
Precio: $34.900
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