Llegó a Los Leones de la Patria hace cuatro años, invitado por un amigo. Desde entonces encontró un grupo que describe como un espacio de intercambio permanente. “Cada uno deja algo de sí y cada uno también se lleva algo de ese grupo”, explica. Para él, esa relación alcanza tanto a los atletas con discapacidad como a los guías.
Pero su mirada incorpora una dimensión diferente. Gutiérrez considera que el grupo ocupa un lugar importante porque garantiza, en la práctica, el acceso al deporte de personas con discapacidad. Sin embargo, entiende que esa responsabilidad no debería descansar únicamente en la buena voluntad de quienes se ofrecen como guías.
La ausencia de un guía puede impedir directamente un entrenamiento o una carrera. No porque el atleta carezca de capacidad para practicar deporte, sino porque necesita determinados apoyos para hacerlo. Por eso insiste en hablar de “barreras sociales”: obstáculos que se encuentran en el entorno y no en la persona.
El grupo busca sumar corredores y guías y convertirse en asociación civil para generar recursos y apoyos. Gutiérrez sostiene que el objetivo es que la actividad pueda sostenerse y crecer, pero también que se comprenda que el acceso al deporte forma parte de los derechos de las personas con discapacidad. “La idea es competir, entrenar y mejorarse momento a momento”, plantea, aunque advierte que muchas dificultades exceden la voluntad individual.
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