Hay libros que nacen con vocación de novela y otros que encuentran su forma a partir de la escritura cotidiana. Mujeres elegantes, de Milena Busquets, pertenece a esta segunda categoría. La autora reunió una selección de los textos que durante años publicó semanalmente en una newsletter, los reescribió, los reorganizó y terminó construyendo un volumen que funciona como una obra con unidad propia, donde cada pieza conversa con la siguiente.
Publicado por Lumen, el sello editorial que dirigieron su madre, Esther Tusquets, y antes su abuelo, el libro supone además un regreso simbólico a una casa que la escritora considera parte de su historia. El resultado es un conjunto de ensayos breves, apuntes autobiográficos y reflexiones literarias que giran alrededor de los temas que han definido buena parte de su obra: el amor, la escritura, la belleza, la amistad, la maternidad y el paso del tiempo.
Busquets no pretende elaborar una teoría de la elegancia ni reducirla a una cuestión de moda. Por el contrario, el concepto aparece como una actitud frente a la vida. Para ella, la elegancia tiene menos que ver con la ropa que con la forma de mirar, de moverse y de relacionarse con los demás. Es una mezcla de naturalidad y cuidado, de espontaneidad y cultura, pero también de generosidad, humor y capacidad para reírse de uno mismo.
Esa mirada atraviesa cada uno de los textos. Proust puede convivir con una conversación por WhatsApp, un paseo por Cadaqués o la descripción de un gesto cotidiano. La literatura y la vida no aparecen como territorios separados, sino como partes de una misma experiencia. En ese sentido, Busquets vuelve a demostrar una de las características más reconocibles de su escritura: transformar escenas aparentemente menores en reflexiones sobre asuntos universales.
La autora también reivindica aquello que durante años fue considerado un tema menor dentro de la literatura escrita por mujeres. Hablar de ropa, de belleza, de relaciones amorosas o de frivolidad no implica renunciar a la profundidad. Por el contrario, sostiene que el humor y la ligereza pueden ser formas de inteligencia. En sus páginas, la frivolidad deja de ser sinónimo de superficialidad para convertirse en un modo de aliviar el peso inevitable de la existencia.
El amor ocupa un lugar central en el libro. Busquets insiste en que enamorarse sigue siendo una de las experiencias que mejor conecta a las personas con la intensidad de la vida. Frente a una época que tiende a organizar cada aspecto de la rutina, defiende un sentimiento que no puede programarse ni domesticarse. Esa convicción aparece ligada a otra idea constante en su obra: escribir exige exponerse, asumir riesgos y aceptar cierta vulnerabilidad.
La escritura autobiográfica, uno de los rasgos más visibles de su literatura desde También esto pasará, vuelve a ser el punto de partida. Sin embargo, Busquets evita convertir la experiencia personal en confesión. Sus recuerdos funcionan como materia narrativa desde la cual pensar cuestiones más amplias. La memoria de su madre, sus hijos, su perra Kate, los amigos o los hombres que pasaron por su vida aparecen menos como protagonistas que como disparadores de una reflexión sobre el tiempo y la identidad.
Lejos de ofrecer respuestas definitivas, Mujeres elegantes propone un recorrido por las obsesiones de una autora que ha hecho de la experiencia cotidiana su principal materia literaria. Sus textos combinan ironía, observación y una prosa de apariencia sencilla que esconde una construcción minuciosa.
Más que definir qué significa ser elegante, el libro invita a pensar qué lugar ocupan hoy la belleza, el amor, la literatura y el tiempo compartido en una vida cada vez más acelerada. Y sugiere que, quizá, la verdadera elegancia no consista en parecer otra persona, sino en aprender a habitar la propia existencia con curiosidad, libertad y sentido del humor.
Mujeres elegantes
milena busquets
Editorial: Lumen
Páginas: 288
Precio: $34.999
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