Un poema escrito a máquina, deslizado bajo una puerta, queda guardado en un cajón durante quince años antes de que alguien vuelva a mirarlo. Ese es el objeto que pone en marcha “El libro de Tamar”: el texto que Héctor Libertella le dejó a Tamara Kamenszain poco después de separarse, un anagrama de cinco versos armado únicamente con las letras de “Tamar”, el nombre bíblico con el que sus padres la habían anotado al nacer.
Cada uno de los capítulos del libro toma su título de uno de esos versos y ese gesto estructura el relato: releer palabra por palabra, más de una década después, lo que en su momento no pudo —o no quiso— descifrarse. Kamenszain llama a ese poema “mensaje velado”, “anagramático”, “casi un haiku” y a partir de esas definiciones va montando una reconstrucción de la relación con Libertella que combina anecdotario doméstico, discusiones literarias, viajes, hijos y exilios compartidos.
El procedimiento no se limita al poema de Libertella: en un momento la autora “engorda” —la palabra es suya— un poema de Mark Strand para forzar una sobreinterpretación y de paso justificarse por haberlo hecho. Es un libro que se piensa a sí mismo mientras avanza, atento a sus propios mecanismos de lectura, y que alterna fragmentos que pueden leerse como narrativa confesional, como ensayo y como poesía en diálogo con los versos de Libertella, sin que ninguno de los tres registros termine de imponerse sobre los otros.
Kamenszain cuenta que la primera crítica relevante que recibió, escrita por Enrique Pezzoni, uno de los intelectuales que más admiraba, tampoco logró entenderla en su momento. Algo parecido, dice, le pasó con el poema de Libertella: hizo falta el desfase de los años para poder empezar a leerlo. Libertella había muerto en 2006; el poema, escrito bastante antes, la esperó en el fondo de un cajón hasta bien entrada esa distancia.
A la relación Kamenszain-Libertella se suman, como contrapunto, otras parejas de escritores: Ludmer-Piglia, Kristeva-Sollers, Plath-Hughes. La operación amplía el eje de lo personal a lo generacional: no es solo la crónica de un vínculo sino, dicho por la propia narradora, el intento de entender una lengua que dos personas construyeron juntas hasta el punto de que terminó aislándolas “no solo del mundo, sino también una del otro”.
Sobre la obra
Publicado originalmente en 2018, “El libro de Tamar” fue la primera incursión narrativa de una autora que hasta entonces había publicado solo poesía y ensayo. Su obra poética —diez libros— quedó reunida en 2012 en “La novela de la poesía”; entre sus ensayos se cuentan “Historias de amor”, “La boca del testimonio” y “Una intimidad inofensiva. Los que escriben con lo que hay”. Recibió, entre otras distinciones, el Primer Premio Municipal de Ensayo, la beca Guggenheim, el Premio Konex de Platino, la Medalla de Honor Pablo Neruda y el Premio Lezama Lima de Cuba, y su obra fue traducida al inglés, francés, portugués, alemán e italiano.
Kamenszain murió en 2021. Esta reedición se enmarca en la serie “antinovedades” con la que Eterna Cadencia vuelve, mes a mes, sobre libros de su catálogo que —dice la editorial— siguen hablándole al presente.
EL LIBRO DE TAMAR
TAMARA KAMENSZAIN
Editorial: Eterna Cadencia
Páginas: 96
Precio: $23.900
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