Para el profesional, la obsesión aparece más en la alimentación que en el entrenamiento. Entre las conductas más frecuentes menciona la eliminación de los hidratos de carbono, el consumo excesivo de proteínas y los déficits calóricos muy marcados con el objetivo de bajar de peso rápidamente. Advierte, además, que esas prácticas suelen provocar una caída del rendimiento y, en algunos casos, derivar en el síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S), que aparece cuando el organismo recibe menos energía de la que necesita durante un tiempo prolongado. También observa un uso indiscriminado de suplementos. “Muchos creen que son la clave, cuando en realidad primero hay que comer bien, descansar y entrenar de forma adecuada”, explica.
Según el especialista, la presión por conseguir resultados rápidos, alimentada por las redes sociales y los modelos estéticos, lleva a muchas personas a adoptar hábitos difíciles de sostener. “Lo que realmente funciona es volver a las bases: una alimentación completa, actividad física y hábitos que puedan mantenerse en el tiempo”, concluye.
Anónimo
Nutricionista de un club de fútbol de la Ciudad
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