En una época en la que todo parece exigir respuestas inmediatas, hay quienes siguen encontrándose para leer una novela, discutirla y escuchar qué tienen para decir los demás. En La Plata, tres talleres literarios sostienen esa práctica desde hace años, con grupos que crecieron, cambiaron de modalidad y encontraron nuevas formas de compartir la literatura.
Ficciones, coordinado por Adriana Rucci, Dolores Seghezzo y Mona Gamboa, profesoras de Letras, comenzó en 1997 y el año próximo cumplirá tres décadas. No Sirve para Florero, a cargo de Roxana D’Auro, nació en 2014 como una reunión entre amigas y hoy conecta participantes de distintas localidades. El espacio de Mercedes Pintos, con 16 años de trayectoria, combina lectura, análisis y otras expresiones artísticas.
Aunque cada propuesta tiene su identidad, las tres coinciden en que la continuidad depende de las personas que participan. Leer no es solamente terminar un libro: también es poner en común las impresiones, discutir interpretaciones y descubrir aspectos que podrían haber pasado inadvertidos. En esos encuentros, una opinión puede abrir una discusión y una lectura individual transformarse en una experiencia colectiva.
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