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Palacio Campodónico: los detalles de una joya arquitectónica platense

Su torre mirador, sus balcones de hierro forjado y sus ornamentos de inspiración italiana, distinguen al edificio. Emplazado en una parcela triangular, conserva rasgos de la arquitectura residencial de los primeros años de la ciudad.

En el cruce de diagonal 79 con las calles 5 y 56, emerge el edificio histórico
La torre mirador que sobresale del volumen general, establece una relación visual con la plaza San Martín
El Palacio Campodónico introduce una forma distinta de recorrer una esquina

Por Redacción

En La Plata, las diagonales modifican las perspectivas, generan esquinas y ofrecen distintos ángulos para observar la arquitectura. Pero, lo cierto es que no son todas las mismas. En el cruce de diagonal 79 con las calles 5 y 56, emerge el Palacio Campodónico, edificio histórico que aprovecha esa particularidad del trazado urbano. Su emplazamiento sobre un terreno triangular permite apreciar las distintas fachadas y descubrir una construcción que, más de un siglo después de su levantamiento, conserva los rasgos que la distinguen.

El edificio fue construido en 1892 por el arquitecto Idalecio Coquel, por encargo de Juana Zapettini, para funcionar como vivienda familiar. Su diseño se inspiró en el Renacimiento italiano, un estilo reconocible en la composición de los frentes, los remates y los detalles ornamentales. La construcción constituye un ejemplo de residencia burguesa de fines del siglo XIX, cuando La Plata comenzaba a consolidar su paisaje arquitectónico.

A diferencia de los inmuebles que comparten medianeras con sus vecinos, el palacio tiene sus fachadas expuestas hacia el espacio público. Esa condición permite observarlo desde diferentes perspectivas y apreciar cómo el diseño se adapta a la geometría del terreno. El resultado es una construcción que no depende de un único frente para destacarse: cada ángulo aporta información sobre su composición.

Una torre que destaca

El elemento más reconocible aparece en la esquina de diagonal 79 y calle 5. Allí se levanta una torre mirador que sobresale del volumen general y establece una relación visual con la plaza San Martín. Mientras las otras esquinas mantienen un tratamiento más uniforme, esta recibe una resolución particular que acentúa su presencia en el entorno.

La torre funciona como remate del conjunto y como punto de referencia dentro de la trama urbana. Su altura permite distinguir al palacio desde distintos sectores de la zona, pero también organiza la lectura de las fachadas: la mirada se dirige hacia ese punto y luego desciende por los niveles inferiores.

La construcción presenta un basamento y un piano nobile, denominación que recibe la planta principal de una residencia, donde tradicionalmente se ubicaban los ambientes de mayor jerarquía. La composición se completa con frontis curvos, cornisas corridas y elementos ornamentales realizados en símil piedra. Las líneas horizontales de las cornisas ordenan la fachada, mientras que los remates curvos aportan variedad a sus terminaciones.

Balcones, madera, hierro

En una observación más cercana aparecen otros detalles que definen el carácter del edificio. Los balcones sobresalen de los muros y suman profundidad a las fachadas. Sus rejas de hierro forjado incorporan un trabajo artesanal que contrasta con las superficies más regulares de la construcción.

Las carpinterías y las celosías de madera completan el conjunto. Ventanas, protecciones y barandas forman parte de una misma composición, en la que los materiales y los elementos decorativos tienen un papel importante. No se trata solamente de resolver las necesidades de una vivienda: también se buscaba dotarla de una imagen particular hacia la calle.

El terreno triangular condiciona, además, la relación entre los diferentes frentes. Al recorrer el perímetro, las perspectivas cambian y permiten advertir cómo la construcción combina una composición general uniforme con un tratamiento especial en la esquina de la torre. Esa diferencia es uno de los aspectos que explican su singularidad dentro del paisaje platense.

Un hall como centro de casa

El interés arquitectónico del Palacio Campodónico también se encuentra en su interior. La organización espacial gira alrededor de un hall central iluminado desde arriba, que distribuye las habitaciones dispuestas a su alrededor. La luz cenital ingresa desde la parte superior y convierte ese espacio en el núcleo de circulación de la vivienda.

En el sector de la esquina de diagonal 79 y calle 5 se concentra el sistema de conexión vertical que comunica los niveles superiores con el subsuelo. La disposición permite entender cómo se organizaba la circulación dentro de una residencia concebida para la vida familiar.

Aunque sus usos cambiaron con el tiempo, el edificio conserva la huella de aquella organización original. La distribución de los ambientes y la presencia del hall central ofrecen otra dimensión de una construcción cuyo valor no se agota en la fachada.

De residencia a espacio cultural

El nombre actual llegó después de su construcción. Antes de 1940, la propiedad fue adquirida por Lázaro Campodónico, apellido con el que quedó identificada. En 1964 pasó a manos del gobierno provincial y, entre 1976 y 1996, funcionó allí el Registro Civil. Durante esas dos décadas, el edificio fue escenario de numerosos casamientos y quedó incorporado a la memoria de generaciones de platenses.

Tras permanecer desocupado durante aproximadamente cinco años, pasó a la órbita municipal. La nueva etapa incluyó trabajos de restauración y mantenimiento destinados a preservar elementos originales. En 2001, durante los festejos por el 119° aniversario de la fundación de La Plata, fue inaugurado como espacio cultural.

Actualmente funciona como galería de arte y alberga la Dirección Municipal de Turismo. Por su antigüedad, su factura arquitectónica y su inserción en la trama urbana, también se encuentra contemplado en las normas locales de protección patrimonial.

En una ciudad reconocida por la regularidad de sus calles y el dibujo de sus diagonales, el Palacio Campodónico introduce una forma distinta de recorrer una esquina. La torre mirador, las cornisas, los balcones y las rejas invitan a detenerse en los detalles. Basta rodearlo para descubrir que esta construcción ofrece más de una perspectiva y conserva, en sus formas, una parte de la historia arquitectónica de La Plata.

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