La última temporada de “Game of Thrones” inició una especie de microtendencia en la fotografía de series y películas: de repente, buena parte de la televisión y el cine mainstream que salía de Hollywood era oscuro, bien oscuro, profundamente oscuro. Al punto de que el espectador no conseguía saber del todo que estaba ocurriendo entre las tinieblas.
Así percibieron muchos el episodio “La larga noche”, de la temporada final de “Thrones”, y luego capítulos de series como “Stranger Things”, “Atlanta”, “Ozark” o “La maldición de Hill House”, y también películas como “The Batman”. ¿Se habían olvidado los DF de cómo filmar la noche? ¿Era un problema de las cámaras digitales, que no permiten filmar ciertos negros? ¿O nuestras pantallas no están preparadas para ese nivel de oscuridad?
“Bueno, es un poco de todo”, confiesa el DF de “La Casa del Dragón”, Alejandro Martínez. “Pero no hay una solución, es decir: no hay un criterio que sea correcto”. Es cuestión de encontrar un equilibrio, pero ese equilibrio no es fijo, es cambiante. Y siempre implica una negociación.
“La larga noche”, cuenta, “fue un parteaguas: si lo ves en una tevé ideal, en un cuarto oscuro, es uno de los episodios más bellos que puedas ver en la historia de la televisión. Pero cuando la ves en un iPhone, en un avión, ya no lo es”.
“Entonces”, sigue, “¿estamos rodando para conseguir la mejor forma posible, algo super estético, o estamos rodando para el señor del avión? Y… la conclusión es que tenemos que rodar un poco para todos. Por eso pasa cada vez menos: de hecho, hay una protección de parte del estudio, los capítulos por consigna no pueden ya ser tan oscuros, pero también hay una conciencia de todos que tampoco podemos rodar para iPhone”.
Así, decidir cuán oscuro rodar no es “un límite técnico: ruedas a una cierta oscuridad, pero con un límite, el material nunca va tan oscuro como uno quiere, entendiendo que estamos rodando para todo el mundo. El que lo ve en condiciones no ideales lo verá un poco oscuro, pero nunca llegará a no ver nada. La gran lección de estos episodios es que no rodamos para un público exquisito, pero tampoco para el iPhone: hay un punto medio”.
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