Es un conjunto de cambios que pueden afectar los tejidos de la zona vulvovaginal y el aparato urinario, asociados con la disminución de los estrógenos. La pérdida de lubricación, hidratación y elasticidad puede generar distintas molestias, con intensidad variable según cada mujer.
Entre los síntomas que pueden aparecer están:
Sequedad vaginal y falta de lubricación.
Dolor o molestias durante las relaciones sexuales.
Ardor, picazón y sensibilidad en la zona íntima.
Molestias urinarias, mayor frecuencia para orinar o incontinencia.
La presencia de estos síntomas no permite establecer por sí sola un diagnóstico: la evaluación médica ayuda a determinar su causa.
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