Revisar el reglamento del consorcio: consultar la normativa del edificio antes de encargar la obra para evitar sanciones o multas por modificar la fachada.
Elegir cerramientos sin perfiles: optar por sistemas de vidrio plegable para mantener la vista limpia hacia el exterior y poder abrir el espacio al 100% cuando vuelva el calor.
Sumar cortinas screen: colocar cortinas roller de entramado microperforado para frenar el ingreso directo de calor y rayos UV sin bloquear la luz ni la vista.
Renovar el suelo sin obra: colocar baldosas modulares de WPC (madera plástica) sobre el piso existente para lograr una estética cálida sin necesidad de lijar ni barnizar.
Priorizar muebles a escala: priorizar dos sillones individuales pequeños o un banco bajo con guardado interno para no obstruir el paso ni recargar el área visualmente.
Elegir plantas resistentes: seleccionar especies de interior como sansevierias o filodendros, que aprovechan la luz del ventanal y exigen muy poco riego.
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