Durante los últimos años, la medicina estética incorporó procedimientos que permiten modificar intervenciones realizadas anteriormente cuando una paciente considera que obtuvo demasiado volumen o quiere cambiar el resultado. Sin embargo, la posibilidad de volver atrás depende del material utilizado, la zona tratada y el tipo de procedimiento.
El caso más claro es el de los labios tratados con ácido hialurónico. A diferencia de otros materiales, este relleno puede reducirse mediante la aplicación de hialuronidasa, una enzima que degrada el ácido hialurónico.
La hialuronidasa puede utilizarse cuando una paciente considera que tiene demasiado volumen, cuando aparecen irregularidades o cuando busca modificar el resultado obtenido. El procedimiento no garantiza necesariamente eliminar todo el producto y, en algunos casos, puede requerir más de una aplicación.
Los implantes pueden ser retirados o reemplazados por otros de menor tamaño
La posibilidad de revertir el tratamiento depende también del producto utilizado. La hialuronidasa actúa sobre el ácido hialurónico, pero no permite eliminar materiales permanentes como la silicona inyectable. Por eso, conocer qué sustancia fue aplicada es un dato central antes de realizar una intervención correctiva.
PRÓTESIS
En las mujeres que tienen prótesis mamarias demasiado grandes, la reducción también es posible, aunque requiere una nueva intervención quirúrgica. Una alternativa consiste en retirar los implantes y colocar otros de menor tamaño.
Otra posibilidad es retirar las prótesis sin reemplazarlas. En estos casos, el resultado no necesariamente coincide con el aspecto de las mamas antes de la operación, porque la piel y los tejidos pueden haberse distendido durante el tiempo en que se utilizaron los implantes.
Las cirugías de revisión también pueden modificar el bolsillo donde se encuentra la prótesis, según las características de cada paciente y el resultado buscado. Por lo tanto, el cambio de tamaño puede formar parte de una nueva intervención sin que eso signifique recuperar exactamente la anatomía previa.
IMPLANTES
Los implantes glúteos también pueden ser retirados o reemplazados por otros de menor tamaño. Las cirugías de revisión contemplan distintas posibilidades, entre ellas la extracción, el reemplazo, el reposicionamiento y la modificación del tamaño.
En este caso, al igual que ocurre con las prótesis mamarias, se trata de procedimientos quirúrgicos. La posibilidad de retirar un implante no significa que el cuerpo vuelva automáticamente al estado anterior a la intervención.
CUANDO EL VOLUMEN PROVIENE DE GRASA
La situación es diferente cuando el aumento de volumen no se debe a una prótesis sino a tejido adiposo. Existen procedimientos de contorno corporal destinados a reducir determinados depósitos de grasa, aunque no todos tienen el mismo grado de permanencia ni producen los mismos resultados.
La liposucción, por ejemplo, extrae tejido adiposo mediante una intervención quirúrgica y no cuenta con un procedimiento equivalente que permita simplemente recuperar la grasa retirada.
Los tratamientos no invasivos de contorno corporal pueden producir reducciones localizadas, pero tienen indicaciones y limitaciones diferentes y no constituyen tratamientos generales para adelgazar.
NO TODOS LOS AUMENTOS PUEDEN DESHACERSE
La posibilidad de corregir una intervención depende principalmente de qué se colocó o modificó y de cuánto tiempo pasó desde el procedimiento. El ácido hialurónico tiene una característica particular porque existe una enzima que permite degradarlo. En cambio, las prótesis requieren otra intervención para ser retiradas o reemplazadas.
Los materiales permanentes presentan mayores dificultades. En el caso de la silicona inyectable, por ejemplo, la hialuronidasa no constituye una solución porque la enzima está diseñada para actuar sobre el ácido hialurónico.
También existen intervenciones en las que se eliminó tejido. En esos casos, una nueva operación puede modificar la apariencia, pero no necesariamente reconstruir exactamente la situación previa.
LA POSIBILIDAD DE VOLVER ATRÁS
La creciente demanda de procedimientos correctivos introdujo un concepto cada vez más relevante dentro de la medicina estética: no todas las intervenciones tienen el mismo grado de reversibilidad.
Un relleno de ácido hialurónico puede modificarse mediante una intervención médica específica. Una prótesis mamaria o glútea puede retirarse o cambiarse por otra de menor tamaño. Una liposucción o una cirugía que eliminó tejido, en cambio, no puede revertirse de la misma manera.
Por eso, que una intervención sea considerada “reversible” no significa necesariamente que permita recuperar exactamente el cuerpo anterior. La posibilidad de corregir el volumen, el tiempo transcurrido desde la intervención y los cambios producidos en los tejidos son factores que deben evaluarse antes de decidir un nuevo procedimiento.
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