No todos los dolores al despertar responden a una mala postura. Cuando las molestias son persistentes o aparecen junto con otros síntomas, es recomendable consultar a un profesional.
Prestá atención si:
El dolor dura varias semanas sin mejorar.
Te despierta durante la noche de manera repetida.
Se acompaña de hormigueos o adormecimiento en el brazo o la mano.
Sentís pérdida de fuerza al levantar objetos.
El dolor apareció después de una caída o un golpe.
Tenés fiebre, pérdida de peso sin explicación u otros síntomas generales.
En esos casos puede tratarse de una lesión del hombro, una compresión nerviosa, artrosis u otra patología que requiere un diagnóstico específico.
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