No siempre las interrupciones del sueño son evidentes. De hecho, especialistas en medicina del sueño señalan que muchas personas no perciben que se despiertan varias veces durante la noche por culpa de su perro o gato. Algunas señales de alerta son:
■ Levantarse con sensación de cansancio pese a haber dormido las horas suficientes.
■ Despertares frecuentes durante la noche.
■ Tener poco espacio para cambiar de posición.
■ Sentir demasiado calor por el contacto permanente con el animal.
■ Que la mascota despierte al amanecer para pedir comida, salir a pasear o jugar.
Si estos episodios se vuelven habituales, los especialistas sugieren hacer una prueba: durante algunos días, permitir que la mascota duerma en su propia cama y comparar cómo cambia la calidad del descanso. Si el sueño mejora, puede ser conveniente modificar el hábito sin perder el vínculo con el animal durante el resto del día.
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