La muerte de su madre obliga a Blanca a revisar su propia vida. En la novela de la escritora española Milena Busquets, el duelo no conduce a un relato solemne, sino a una historia atravesada por el deseo, las amistades, las relaciones sentimentales y la búsqueda de una manera de seguir adelante. Blanca es una mujer que procura vivir sin demasiadas ataduras, aunque esa aparente libertad no la exime de las dudas ni del dolor.
La ausencia materna funciona como punto de partida para pensar el paso del tiempo y las posibilidades que se cierran con la muerte. Al mismo tiempo, la protagonista intenta mantenerse ligada a los placeres cotidianos y a la intensidad de la experiencia. El sexo, los viajes, los encuentros y las conversaciones forman parte de esa resistencia a una vida detenida por la pérdida.
Busquets construye una narración ágil, con diálogos espontáneos y reflexiones sobre el amor, la memoria y la fragilidad. La novela, que tiene elementos autobiográficos vinculados con la muerte de la madre de la autora, la escritora y editora Esther Tusquets, propone una forma de atravesar el duelo sin convertirlo en una experiencia exclusivamente trágica. La ligereza de Blanca no significa que haya dejado atrás el dolor: es, más bien, su manera de convivir con él.
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