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Tres hábitos simples que pueden ayudarte a ahorrar, cuidar tu salud y hacer más eficiente el día a día

Desde la forma de usar el lavarropas hasta la protección de los ojos frente al sol y la alimentación que favorece la salud bucal. Especialistas coinciden en que pequeñas decisiones cotidianas pueden tener un impacto positivo en el bolsillo, el bienestar y el cuidado personal

Por Redacción

La rutina diaria está llena de acciones que parecen automáticas: poner un lavarropas, salir a la calle o elegir qué comer y beber. Sin embargo, detrás de esos hábitos existen recomendaciones que pueden traducirse en un menor consumo de energía, una mejor protección de la vista y una reducción del riesgo de problemas dentales.

Diversos especialistas y organismos coinciden en que incorporar algunos cambios sencillos no requiere grandes inversiones ni modifica de manera drástica la rutina, pero sí puede generar beneficios a largo plazo. Desde aprovechar mejor cada lavado hasta elegir correctamente unos anteojos de sol o reducir el consumo frecuente de bebidas azucaradas, los expertos destacan que la prevención empieza con pequeñas decisiones diarias.

A continuación, tres aspectos de la vida cotidiana en los que vale la pena prestar atención.

CÓMO USAR EL LAVARROPAS PARA GASTAR MENOS ENERGÍA Y AGUA

El lavarropas es uno de los electrodomésticos que más se utilizan en los hogares y también uno de los que más energía consume, principalmente porque gran parte de la electricidad se destina a calentar el agua.

Por eso, especialistas en eficiencia energética recomiendan aprovechar al máximo cada ciclo de lavado. La primera regla es utilizar el equipo con carga completa, pero sin sobrecargarlo. De esa manera se reduce la cantidad de lavados semanales y también el consumo de agua, detergente y electricidad.

También aconsejan elegir programas de baja temperatura siempre que la ropa no tenga suciedad difícil de remover. Los detergentes actuales permiten obtener buenos resultados incluso con agua fría.

Otro punto importante es evitar el prelavado cuando no sea indispensable y realizar un mantenimiento periódico del filtro y del compartimento del detergente para que el equipo funcione correctamente.

Si la tarifa eléctrica distingue horarios de menor costo, conviene utilizar el lavarropas durante la noche o temprano por la mañana. Lo mismo ocurre con la plancha: resulta más eficiente planchar toda la ropa de una sola vez, ya que el mayor consumo se produce durante el calentamiento inicial.

Quienes estén pensando en renovar el electrodoméstico pueden prestar atención a la etiqueta de eficiencia energética y elegir modelos de menor consumo, además de una capacidad acorde con las necesidades del hogar.

TIPS PARA OPTIMIZAR EL LAVADO

Usar el lavarropas con carga completa, sin sobrecargarlo.

Elegir programas de baja temperatura cuando sea posible.

Evitar el prelavado si la ropa no está muy sucia.

Limpiar regularmente filtro y compartimentos.

Lavar y planchar en horarios de menor demanda eléctrica.

Elegir equipos con buena eficiencia energética.

LOS ALIMENTOS QUE MÁS DAÑAN LOS DIENTES Y CÓMO PREVENIR LAS CARIES

La salud bucal depende en buena medida de los hábitos diarios. Según odontólogos e investigadores, no todos los alimentos afectan a los dientes de la misma manera.

Los productos con alto contenido de azúcar, especialmente aquellos elaborados con sacarosa, favorecen el crecimiento de bacterias que producen ácidos capaces de desmineralizar el esmalte dental y provocar caries.

El problema aumenta cuando esos alimentos son pegajosos, como caramelos masticables, gomitas o jarabes, ya que permanecen adheridos durante más tiempo sobre la superficie de los dientes.

Las bebidas también merecen atención. Gaseosas, jugos industriales, energéticas y otras bebidas azucaradas combinan grandes cantidades de azúcar con una elevada acidez, una mezcla que acelera el desgaste del esmalte.

Eso no significa eliminar por completo frutas o alimentos ricos en almidón. Los especialistas recuerdan que aportan nutrientes importantes para la salud general y que sus beneficios superan los riesgos cuando se mantienen buenos hábitos de higiene.

La prevención sigue apoyándose en medidas simples: cepillarse los dientes al menos dos veces por día, usar hilo dental diariamente, reducir el consumo constante de bebidas azucaradas entre comidas y realizar controles odontológicos periódicos.

También recomiendan beber agua después de consumir alimentos dulces, optar por chicles sin azúcar con xilitol cuando no sea posible cepillarse y limitar el consumo excesivo de alcohol, ya que disminuye la producción de saliva, uno de los principales mecanismos naturales de protección de la boca.

HÁBITOS QUE AYUDAN A CUIDAR LA SALUD BUCAL

Reducir el consumo frecuente de bebidas azucaradas.

Evitar picar alimentos dulces durante todo el día.

Cepillarse los dientes dos veces por día.

Usar hilo dental diariamente.

Tomar agua después de consumir alimentos azucarados.

Realizar controles odontológicos cada seis meses.

Preferir frutas enteras antes que jugos industriales.

ANTEOJOS DE SOL: UNA PROTECCIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE LA COMODIDAD

Muchas personas utilizan anteojos recetados y creen que eso las exime de usar lentes de sol. Sin embargo, los oftalmólogos explican que proteger los ojos de la radiación ultravioleta sigue siendo fundamental.

La exposición prolongada a los rayos UV puede favorecer la aparición temprana de cataratas, contribuir al desarrollo de enfermedades de la retina y aumentar el riesgo de lesiones en la superficie ocular. Además, la piel de los párpados también es vulnerable a la radiación solar.

Los especialistas señalan que muchos lentes graduados modernos ya incorporan protección contra los rayos UV, incluso cuando son transparentes. Aun así, recomiendan verificarlo en una óptica.

Los lentes de sol cumplen otra función importante: reducen el exceso de luz visible, disminuyen el encandilamiento y ayudan a evitar molestias como fatiga ocular, sequedad o dolores de cabeza.

Para una protección adecuada conviene elegir modelos que indiquen “UV400” o “100 % de protección contra rayos UVA y UVB”. En cambio, los lentes muy oscuros sin filtro ultravioleta pueden resultar contraproducentes, ya que favorecen la dilatación de la pupila y permiten que ingrese una mayor cantidad de radiación.

Los expertos también recomiendan complementar la protección con sombreros de ala ancha y protector solar cuando se permanece mucho tiempo al aire libre.

QUÉ CONVIENE HACER

Verificar que los lentes tengan protección UV.

Buscar la certificación UV400 o protección 100 % UVA/UVB.

Evitar lentes oscuros sin filtro ultravioleta.

Usar sombrero cuando haya exposición prolongada al sol.

Consultar en una óptica si los anteojos recetados ya incorporan protección.

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