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Una platense creó una red que une a más de 200 mujeres de todo el mundo

Diana Martin fundó en 2017 a la organización Mujeres Internacionales. Comenzaron siendo 8 y hoy son casi 250, de todas partes del planeta. El grupo, además de compañía, ofrece “clubes”, actividades y se destaca por su arraigado sentido de pertenencia. Eso sí: el único requisito es que la migración sea una experiencia vivida por la integrante

Reúne a mujeres de diferentes nacionalidades que generalmente no nacieron donde viven / EL DIA
La organización nació, oficialmente, en 2018 / EL DIA

Por ALEJANDRO ALFONZO

Todo comenzó en 2014 cuando Diana Martin decidió mudarse con su familia -un marido, una hija pequeña- a Chile. Empacó sus cosas de su casa de City Bell, guardó su computadora con la que desplegaba su empresa de marketing y se embarcó con su esposo en una nueva aventura: se mudaban por el trabajo de él. Es posible que al cruzar la cordillera e instalarse en el país vecino, por su mente haya aparecido aquel racimo de emociones que se suele relacionar con la pregunta: ¿y ahora qué?

Tras instalarse en su nuevo hogar, buscar un colegio para su hija y continuar su trabajo con su empresa de marketing, la vida de Diana pareció encausarse. Pero algo, aparentemente, faltaba para que el engranaje fluya.

Fue el 8 de marzo de 2017 cuando esta platense en suelo extranjero decidió -casi sin querer- iniciar una nueva vida. Se vio reflejada en otras mujeres: las madres del colegio de su hija que también habían migrado, en la mayoría de los casos por la labor de sus maridos. Así que las invitó a su casa, desayunaron e hicieron una actividad. Alrededor de la mesa había ocho mujeres:, una argentina, una brasilera, una italiana, una periana, una boliviana, una colombiana, otra argentina y una chilena. Al despedirse, la gratitud fue tanta y el sentimiento que corrió por su cuerpo despertó tal alegría, que Martín sabía cuál era el siguiente paso: más reuniones, más mujeres. Lo primero, como cualquier grupo incipiente, fue hacer un grupo de WhatsApp cuyo nombre, no casualmente, fue “Mujeres Internacionales”. Ese, podríamos asegurar, fue un quiebre en la vida de Martin.

Casi una década después, Mujeres Internacionales es un espacio consolidado en el mundo que, aunque sí tiene una sede espacial en Santiago de Chile, no necesita de un anclaje para desplegar sus alas: lo integran alrededor de 240 mujeres y tiene presencia en 39 ciudades del globo. Adentro de la comunidad, tanto de forma virtual como presencial, se realizan encuentros de tecnología, de moda, de deporte, de coaching, por nombrar algunas. Constantemente buscan ampliar sus lazos de conexión y en redes sociales tienen una vasta presencia: más de 10.000 seguidores en Instagram.

Con una estructura donde las mujeres cumplen un rol protagónico, se podría afirmar que el objetivo principal de la red es acompañarse en la travesía -emocional y física- de vivir en un nuevo hogar.

El objetivo principal de la red internacional es acompañarse en la travesía -emocional y física- de vivir en un nuevo hogar. Empatía, escucha y amistad; las virtudes

LOS PRIMEROS AÑOS

Del otro lado del teléfono, Diana Martin, con cierto tono frenético y sin comas, dice a EL DIA: “A los 15 días de aquella primera reunión, les dije que nos íbamos a juntar una vez por mes y las nombré embajadoras internas. Eso fue en marzo y les propuse que invitaran amigas, claro, extranjeras. En diciembre, ya éramos 98 mujeres”.

Durante ese primer año, y sin ser una organización oficial, las mujeres se reunieron todos los meses con una actividad diferentes como excusa. Diana, utilizando su expertise en marketing, coordinaba con empresas y sponsors para que organicen las actividades y se construya así una relación de retroalimentación: público con ganas de conocer algo nuevo; instituciones dispuestas a ofrecerlo. Todo esto, claro, Diana lo hacía en su tiempo libre, gratis, con la mera intención de ser feliz en suelo extranjero.

“En 2018 dejé mi empresa de marketing y fundé oficialmente la organización, así podía dedicarme tiempo completo”, cuenta Martin y añade: “El inicio estuvo plagado de desafíos. En 2019 hubo un estallido social en Chile y en 2020 la pandemia. Entonces, se impuso lo on-line”.

Y, como a tanta gente le sucedió, de la crisis pandémica devino la oportunidad.

LA VIRTUALIDAD Y CÓMO FUNCIONA

El mundo se encerró ante los contagios imparables del coronavirus. Las personas debieron resguardarse detrás de sus pantallas y se impusieron términos como home-office o videollamada. Ante la crítica realidad -muertes, enfermedad, cataclismo-, la virtualidad era la ventana a un exterior ficticio.

“Yo estaba en mi casa pero daba lo mismo estar sentada en Londres o Nueva York”, recuerda Martin y detalla: “Empezamos a hacer encuestas en el grupo para saber qué les gustaba. Entonces hicimos clubes virtuales de emprendedoras, de viajes, de bienestar, de lectura, entre otras. Salimos al mundo a convocar socias. Comenzamos así a tener más clubes virtuales, más llegadas en redes sociales”.

Hoy, tras varios años de crecimiento, Mujeres Internacionales despliega la siguiente estructura: embajadoras, que son 24 mujeres que residen en Santiago, la sede principal; 39 anfitrionas, que viven en diferentes partes del mundo y que se encargan de realizar encuentros presenciales en sus lugares y realizar alianzas con otras mujeres; clubes con líderes, es decir, actividades con alguien a cargo que, además, cobra por ofrecer ese trabajo. En tanto, todas las mujeres participan de un chat general.

En total, hasta el cierre de esta nota, las integrantes eran 240 personas de diferentes nacionalidades y hogares: de Argentina, de Alemania, de Vietnam, de España, Italia, Perú, Chile, entre tantos otros.

Tras casi una década al frente, Martin destaca quizás el secreto: “El sentido de pertenencia que logra cada participante en Mujeres Internacionales, es impresionante”.

Mujeres Internacionales tiene 240 integrantes, de las cuales, 24 mujeres son embajadoras y viven en Santiago, la sede principal; y 39, anfitrionas, que residen en diferentes partes del mundo

REQUISITOS

Ser parte, no obstante, tiene un costo y ciertos condiciones a cumplir. “Al principio, cuando iniciamos y era presencial cobrábamos una membresía anual. Pero cuando se expandió, fue mensual”, explica Martin. El costo, oscila entre 25 y 35 dólares según la residencia.

No obstante, más allá del dinero, Martin se pone seria y enumera los requisitos para poder ser parte: haber vivido en otro país; que el marido o pareja sea extranjero; alguno de los hijos que esté viviendo fuera del país de origen. “Si no, no tendría la esencia de mujeres internacionales. Es vital, para el grupo mismo, que las mujeres sean de diferentes lugares”, expresa.

MÚLTIPLES RAZONES

A la idea de sentido de pertenencia, Martin analiza la existencia de el espacio que creó: “Nos nutrimos en lo que hacemos entre todas. Muchas mujeres llegan a su país y tienen que reinventarse. Lo cierto es que llegar a un lugar y no tener a nadie es muy duro. Tener apoyo, presencial o virtual, es muy importante”.

Hoy, aunque la platense vive en Chile, asegura que su otra mitad permanece en City Bell. Esa vorágine que la llevó a crear un espacio internacional para mujeres, parece aplicar también para su vida: “Vivo en los dos lados. No quiero dejar nada”, cuenta.

Ante la pregunta de este cronista de “¿por qué?”, ella responde: “Me gusta ser puente entre las personas, ayudarlas en sus formas laborales y de vida. Sentí que estando en Chile, tenía el poder de relacionar a la gente. La mayoría dejamos nuestra vida por sus maridos. Entonces nos tenemos que reinventar. Muchas necesitan esa posibilidad, sentir alegría y bienestar fuera de sus países. Me sentía bien sabiendo que podía ayudarlos. Convertirlo en trabajo, además, lo hizo más real y concreto, así podía disponer de todo mi tiempo”.

En cuanto a lo que viene, no está muy segura. “Es que todo lo que pasa en la organización es mi sentir”, advierte entre risas. Por ello, entonces, lo siguiente es impredecible. No obstante, Martin asegura y concluye: “La idea principal es seguir creciendo”.

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