TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Una nueva pareja, otra etapa

Por Redacción

Volver a vincularse después de enviudar o separarse puede implicar aprender nuevamente algunas cosas. Incluso cuestiones tan básicas como el uso del preservativo.

Báez Romano advierte que las infecciones de transmisión sexual también afectan a los adultos mayores. El hecho de que una mujer ya no pueda quedar embarazada no elimina ese riesgo. Tampoco lo hace la edad del varón.

Después de décadas en una relación monógama, algunas personas pueden encontrarse con una nueva pareja sin tener incorporado el hábito de utilizar preservativo. Por eso, la especialista insiste en que la prevención debe mantenerse. También considera importante hablar con la otra persona sobre la propia historia reciente: cuánto tiempo pasó desde la última relación, qué experiencias se tuvieron y cuáles son los tiempos que cada uno necesita. La sexualidad después de los 60 puede implicar, así, una suerte de aprendizaje tardío. No porque las personas hayan dejado de saber relacionarse, sino porque el cuerpo, las parejas y las circunstancias pueden ser diferentes.

Asimismo, uno de los mayores obstáculos para disfrutar de la sexualidad durante la adultez mayor puede no estar en el cuerpo, sino en la cabeza. Y, más precisamente, en las ideas que durante décadas se construyeron alrededor de la sexualidad. “Ya está, ya no tengo más relaciones”, es una de las frases que Báez Romano identifica como expresión de ese prejuicio. Puede aparecer después de la menopausia o cuando un hombre se jubila. Como si determinadas etapas de la vida marcaran automáticamente el final del deseo.

La especialista cuestiona esa mirada y propone alejarse del “coitocentrismo”: la idea de que el encuentro sexual debe terminar necesariamente en penetración.

Mirarse durante un rato, acariciarse, masajearse, explorar el cuerpo del otro, darse placer o simplemente permanecer juntos también forman parte de la sexualidad. Incluso puede haber bienestar sin llegar al orgasmo.

En ese sentido, el placer no tiene por qué medirse por una única respuesta física. Puede existir en la sensación de ser cuidado, de que alguien se interesa por el propio cuerpo, de sentirse deseado o acompañado.

“Hay alguien que se está dedicando a mí y yo a él o a ella”, resume Báez Romano. Y para una persona que atraviesa la adultez mayor, ese vínculo puede tener un valor que va mucho más allá de la relación sexual.

El deseo, además, no siempre necesita convertirse en un acto. Una persona puede sentir atracción, mirar a alguien y reconocer que le gusta. También allí hay sexualidad.

La escena que suele provocar rechazo cuando se imagina a los propios padres o abuelos teniendo relaciones revela, en realidad, un problema cultural. “Se piensa que lo que uno hace a los 20 años cómo lo va a hacer mi abuelo de 70. Es imposible. Bueno, sí”, plantea la especialista.

La edad modifica las formas, pero no convierte a las personas en seres asexuados.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD