Las persianas de los salones de venta de las concesionarias locales lucen distintas a las de hace un año. Donde antes se disputaban el protagonismo los utilitarios tradicionales y los hatchbacks de producción nacional, hoy conviven insignias recién desembarcadas de Oriente con la silenciosa irrupción de los motores electrificados. Es que el mercado automotor argentino no solo atraviesa una tregua tras meses de incertidumbre: experimenta una profunda reconfiguración de su ADN comercial.
Mientras, un parque acumulado de unidades 0 km aguarda a compradores cautos, mientras las terminales intentan dinamizar la demanda con ajustes en sus listas de precios y agresivas líneas de crédito a tasa preferencial —algunas impulsadas por la banca pública, nacional y bonaerense—. Sin embargo, la verdadera sacudida no proviene de la macroeconomía local, sino del tablero internacional.
La exención arancelaria para vehículos ecológicos aceleró un cambio de época. El gigante chino BYD irrumpió en la preventa local con el SUV híbrido enchufable Ti7 y el sedán Seal 5 DM-i, al tiempo que la marca smart oficializó la llegada de sus modelos eléctricos #1 y #3. La avanzada asiática, completada por la expansión de Chery, Changan y Forthing, tensionó los precios a la baja y obligó a las marcas tradicionales a acelerar sus planes de renovación.
Pese a la presión importada, el corazón productivo nacional mantiene su ritmo. En la planta de Santa Isabel, Córdoba, la presentación de la Renault Niagara marcó la apuesta estratégica por el segmento de las pick-ups compactas, mientras que en Pacheco la Volkswagen Amarok continúa sosteniendo el volumen de exportación. En la cima del ranking de ventas, la Toyota Hilux revalida su liderazgo histórico, seguida por el regreso a las salas de exhibición del Fiat Mobi Trekking y la introducción del Kia K4 Hatchback.
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