Lo que dbía ser una fiesta se transformó en una batalla legal y administrativa de final abierto. A solo días del trascendental cruce de vuelta por las semifinales de la Copa Sudamericana 2026, la Justicia de Brasil dio un inesperado paso atrás y anuló la medida cautelar que obligaba a habilitar el Estadio Maracaná para el partido del próximo martes 20/10. Con más de 45.000 entradas ya vendidas, la Conmebol emitió un ultimátum de último momento.
El conflicto institucional, que mantiene en vilo al mundo Boca Juniors, escaló luego de que la firma concesionaria Fla-Flu Servicios S.A. rechazara sistemáticamente alquilar el recinto a Vasco da Gama. Los argumentos oficiales apuntaron a la “preservación del césped” y a la seguridad, debido a que esa misma jornada el Maracanãzinho (estadio contiguo) albergará el clásico de básquet entre Flamengo y Botafogo.
Aunque el viernes el magistrado Marco Antônio Ibrahim había fallado a favor de Vasco priorizando la seguridad de la multitud, la jueza Suely Lopes Magalhães revocó la decisión.
El apuro de Vasco por mudar su localía radica en el reglamento de la Conmebol, que impone un aforo mínimo de 30.000 espectadores para las semifinales. Su recinto tradicional, São Januário, queda descartado.
Ante este caótico panorama, Conmebol decidió extender el plazo formal hasta hoy al mediodía para que Vasco da Gama notifique las garantías de su localía.
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