La versión copera de Estudiantes, tan prestigiosa y respetada en todo el continente, edificó del otro lado de la cordillera una versión eficaz que lo habilita para cobijar lindos sueños.
Haber ganado por dos goles de diferencia, sin sufrimiento, con oficio en el manejo de las situaciones (salvo Tomás Palacios y Benedetti que se hicieron amonestar de manera poco entendible) y convirtiendo en pura impotencia las aspiraciones del anfitrión, representó un mérito grande.
El Pincha ingresa al hall de los cuartos de final del torneo más prestigioso de América vacío de angustia y repleto de confianza en sus conocidos y rendidores argumentos.
Con Carrillo y Correa (en ese orden) como figuras más destacadas, regresa a City Bell sintiendo que transita un pleno proceso de crecimiento.
SUPO ADAPTARSE A LA DIFICULTAD Y FACTURÓ EN GRAN GRAN JUGADA
En la parte final de un capítulo inicial intenso, con más entrega que claridad en las combinaciones ofensivas, Estudiantes supo construir una alegría esencial.
El gol convertido por Joaquín Correa (lúcida gestación de Baltasar Rodríguez) representó un impacto de notable importancia para llegar al entretiempo confiado en lo que estaba a punto de conseguir.
Universidad Católica puso vigor y énfasis desde el primer minuto, pero nunca tuvo la claridad conceptual en sus ataques como para incomodar a Muslera.
La lesión de Tiago Palacios representa una baja sensible por ser la cuota de mayor desequilibrio
EL VALOR DE CARRILLO NO PASA DE MODA Y ACAPARA LOS ELOGIOS
Estudiantes tiene un centrodelantero que la historia ubicará en el sitial que merece. Guido Carrillo muestra una vigencia que lo ratifica como el mejor número nueve del fútbol argentino.
Abonado al perfil bajo afuera del campo, y brillante artillero adentro, su importancia en la identidad de este equipo adquirió, hace mucho, la fuerza de una verdad irrefutable.
Anoche fue la figura central de un triunfo estupendo. Dos goles facturados con el oficio de un goleador tremendo y gritados con el hambre de un debutante, lo erigen en un valor que no tiene reemplazo.
En tiempos de miradas equivocadas, donde los valores se confunden fácilmente y la fama cotiza mucho más alto que el prestigio, se vuelve imperativo escribir que Guido es crack.
Definirlo sólo como artillero eficaz es bajar el valor de sus virtudes. El oriundo de Magdalena es un embajador magnífico de la idiosincrasia pincharrata. Podrá fallar penales y desperdiciar situaciones propicias para sacudir la red, pero nada modificará ni va a dañar su condición de jugador emblema.
Estudiantes ha vuelto a ser bravo. Nadie sabe hasta dónde puede llegar. Con hambre de gloria adquiere un perfil sumamente peligroso.
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