A contramano de la expectativa que había generado entre sus hinchas, Gimnasia tuvo una primera presentación fallida. Una versión nada brillante de Racing alcanzó para derrotarlo y, también, para desnudar debilidades que deberá eliminar si realmente ambiciona hacer una buena campaña.
La primera imagen entregada por el Lobo del “Pata” Pereyra fue la de un equipo endeble en defensa e ingenuo para afrontar algunas situaciones donde no debiera complicarse. La apertura del marcador conseguida mediante una certera definición de Miljevic llegó por un error grosero y muy evitable de Renzo Giampaoli, quien obsequió la pelota ante la presión del local. Fue el típico gol que desmorona al responsable y hace enojar mucho a los hinchas que sufren a distancia.
Lo mejor de Gimnasia fue no caerse anímicamente y esperar que Racing “bajara la espuma” de su entusiasmo inicial. Así ocurrió. Con su equipo mejor acomodado en el campo, Nacho Fernández se “avivó” jugando rápido rápido para Silva, centro bajo y aparición ofensiva meritoria de Bautista Barros Schelotto para establecer la igualdad.
Después llegó el penal (mano clara que en estos tiempos se sanciona sin dudar) y allí fue cuando el Lobo dejó pasar una notable oportunidad de dar vuelta la historia por completo. El “Chelo” Torres lo ejecutó como no hay que hacerlo (débil y anunciado), se lució Cambeses y, para colmo, quedó lesionado el ejecutante. Fue un pésimo negocio para las ambiciones triperas.
RACING LE GANÓ CON POCO Y ESO TAMBIÉN LO DESCRIBE
Lo peor de la noche de ayer para esta versión dirigida por Ariel Pereyra fue que la Academia lo venció sin mostrar brillos ni un funcionamiento elogiable. Le ganó haciendo poco y allí radica el diagnóstico que obliga a un ejercicio autocrítico que no debiera escasear en las evaluaciones que se hagan en Estancia Chica.
Los sorpresivos retoques hechos en el mediocampo no entregaron ninguna conclusión positiva
Gimnasia no pude “regalar” un gol como el que generó la apertura del marcador. La dupla Giampaoli-Errecalde fue una invitación permamente para el lucimiento del ataque rival. Augusto Max tiene que regresar a la formación titular. Seoane jugó en el mismo opaco nivel que mantiene desde que llegó, hace bastante, como refuerzo. Juan José Pérez no aprovechó la sorpresiva oportunidad que recibió del entrenador. Y el “Chelo” Torres, tantas veces destacado en el semestre anterior, falló claramente.
Todo lo enumerado armó un combo letal para la expectativa generada entre los hinchas triperos.
Desaprobó el debut. Tendrá que corregir con rapidez y eficacia la borrosa imagen que dejó en la noche de Avellaneda.
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