La Tercera que Mata fue el equipo juvenil de Estudiantes que conquistó el campeonato de dicha categoría en 1965, transformándose en la piedra basal del posterior tricampeonato de América y el título mundial en Old Trafford. Dirigidos por el revolucionario e incansable Miguel Ubaldo Ignomiriello, este grupo de jóvenes no solo cambió el destino de un club que peleaba el descenso, sino que refundó para siempre las metodologías del fútbol argentino.
La riqueza de este equipo radicaba en una estructura polifuncional donde los futbolistas alternaban puestos con una dinámica inédita para la década del 60. El plantel campeón estuvo integrado de forma regular y alternativa por los siguientes nombres: Alberto José Poletti, Horacio "Bebe" Espinosa, Quatrocchi (arqueros), Oscar "Cacho" Malbernat, Eduardo Luján Manera, Ramón "Tucu" Aguirre Suárez, Carlos Menacho, Carlos Petruzzi, Hugo Medina (defensores); Carlos Oscar Pachamé, Hugo Mateos (Capitán, único en jugar los 34 partidos), Rubén "Pelusa" Bedogni, Jorge Lafuente, Omar Del Curto (volantes); Juan Ramón "La Bruja" Verón, Eduardo "Bocha" Flores, Juan Miguel Echecopar, Gabriel "Bambi" Flores, Enrique Flores, Carlos Maschio, "Piojo" Zibecchi, Hugo Mercerat, (delanteros).
El miércoles 14 de diciembre de 1965 goleó a Independiente en un partido que se jugó a las 19 horas en el campo principal. Se producía un fenómeno especial con ese equipo: los hinchas iban al mediodía a ver los partidos de ese equipo. El día de la consagración había 20 mil hinchas que luego festejaron en 7 y 50 y luego en la Sede Social. Si hasta se adelantó al partido de Reserva.
Impuso el trabajo de doble turno, nutrición y alimentación, además de una vestimenta especial: viajaban con saco y corbata para sorpresa de todos. Además recordó que crearon una bebida energética que sería lo que luego se llamaría Gatorade.
VIDEO | Entrevista a Miguel Ignomiriello, hablando de La Tercera que mata
A sus 99 años, Don Miguel Ignomiriello -quien fue declarado Personalidad Destacada del Deporte por el Senado bonaerense y Ciudadano Ilustre por el municipio en 2025 y presentó la obra histórica sobre el equipo- recordó cómo rompió los moldes tradicionales al asumir la coordinación de las divisiones menores del club en 1963.
"Decían que los íbamos a matar a los jugadores por la intensidad de los entrenamientos. Eran regímenes de doble turno, 25 horas semanales de labor, concentración estricta y un cuidado absoluto en los hábitos fuera de la cancha. La 'Tercera que Mata' fue la base de todo. El equipo que luego le ganó al Manchester United en Old Trafford tenía 13 futbolistas formados en las inferiores de Estudiantes. Nunca volví a ver un caso similar en el mundo. Era un grupo seleccionado de hombres que reunía talento, velocidad y una enorme personalidad” contó en una entrevista con este diario.
"Por ejemplo, yo incorporé a Eduardo Luján Manera; era un fenómeno. Llegó jugando de delantero centro (9) y convirtió 18 goles en su primer torneo, pero yo decidí retrasarlo y ponerlo de marcador de punta. Rindió de forma extraordinaria. A Poletti lo vi atajar en Sacachispas y me impactó de inmediato; insistí en traerlo aunque ya teníamos siete arqueros en el club porque sabía que tenía cosas diferentes", continuó en la misma charla.
El éxito deportivo estuvo acompañado por una revolución social e institucional. Los futbolistas recuerdan aquella etapa no solo como un proceso de maduración deportiva, sino también como una verdadera escuela de vida.
"Hay un error histórico común: la que verdaderamente 'mataba' y generó el apodo en los diarios fue la campaña de 1964, donde fuimos subcampeones. Al año siguiente, en 1965, se mantuvo el apodo por decantación y pudimos coronarlo con el título nacional, pero en ese equipo del 65 ya no estaban habitualmente el Flaco Poletti, el Tucu Aguirre Suárez, Cachito Malbernat, el Bocha Flores ni Juan Ramón Verón, quienes ya subían a Primera. Éramos 'el equipo del pueblo'. La gente de La Plata, fuera del club que fuera, nos iba a ver jugar preliminares con las tribunas completamente colmadas. El día de la goleada 5-1 a Independiente para salir campeones, la gente invadió la cancha antes del final y nos sacó las camisetas y los pantalones como souvenir" , recordó en EL DIA el Bocha Eduardo Flores.
Uno de los arqueros y también cercano a Ignomiriello fue Gabriel Flores, que en una de sus muchas entrevistas con este diario recordó: "Teníamos una solidaridad en el juego que era indestructible. Éramos muy compañeros. La gran mayoría veníamos remándola desde muy abajo y nos formamos bajo una disciplina militarizada pero afectiva de Ignomiriello. Años más tarde, cuando nos tocó retirarnos ganadores de Old Trafford ante el Manchester United con las tribunas locales vaciándose en silencio, nos mirábamos entre nosotros y sabíamos que todo había empezado ahí, corriendo en el barro de la Tercera”.
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