Leandro Paredes viajó junto al plantel de Boca a Mendoza para afrontar el partido de mañana frente a Gimnasia, pero finalmente no será parte de la nómina que se medirá con el Lobo. El entrenador Rodolfo Arruabarrena decidió preservarlo con la mirada puesta en el compromiso del próximo martes ante San Pablo, por un encuentro clave en el semestre del Xeneize.
El mediocampista y capitán arrastra una molestia física que volvió a encender las alarmas durante el duelo del jueves frente a Vélez por la Copa Argentina. En aquella oportunidad, el campeón del mundo no pudo completar el partido y debió abandonar el campo de juego a falta de pocos minutos para el cierre.
Según trascendió, Paredes sufrió una sobrecarga en el isquiotibial izquierdo, la misma zona muscular que ya le había generado inconvenientes en las últimas semanas y que incluso lo dejó afuera del encuentro ante Platense. Se trata de una dolencia que el volante viene arrastrando desde hace algunos meses y que requiere un seguimiento especial para evitar una lesión de mayor gravedad.
Tras la clasificación ante el Fortín, Arruabarrena buscó llevar tranquilidad y aseguró en conferencia de prensa que la situación del futbolista “no es grave”. No obstante, el cuerpo técnico considera que no vale la pena correr riesgos innecesarios en esta etapa de la temporada.
Por ese motivo, Boca optó por dosificar cargas y dejar al mediocampista al margen del compromiso frente al conjunto mendocino. La intención es que pueda continuar con los trabajos de recuperación y llegar en óptimas condiciones al duelo frente a San Pablo, uno de los principales objetivos inmediatos del club.
Además, desde el cuerpo médico entienden que la molestia responde a una sobrecarga muscular y, por el momento, no será necesario someter al futbolista a estudios complementarios. La evolución durante los próximos días será la que determine cuándo podrá volver a sumar minutos de manera oficial.
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