Los clubes tienen operaciones ganadas y perdidas. En Estudiantes y en los demás las hay de las dos. Muchas. Todos los mercados aparecen este tipo de compras o ventas que años después generan alegría o dolores de cabeza. La del Pincha está arriba de la mesa y ahora vuelve a ser noticia: Facundo Farías.
En enero del año pasado el Pincha decidió comprarle su ficha al Inter de Miami. El jugador, que había tenido su “prime” en Colón unos años antes, llevaba una larga inactividad producto de una lesión en los ligamentos de su rodilla derecha que lo había marginado y hecho perder ritmo. Llegó para recuperarse con la intención de tener un jugador “top” para volver a reinsertarlo en el mercado. No fue ni por asomo lo imaginado.
En su momento fue un tema que dividió las aguas puertas adentro. No fue una decisión de un día para el otro. Muchos dirigentes no estaban de acuerdo por el elevado precio que había que pagar. Fue la compra más cara de la historia de Estudiantes.
Pero hay que contextualizar: se produjo en medio de las negociaciones con Foster Gillett, quien claramente fue parte de su arribo como también mentor de otros pases faraónicos que no se concretaron: Hernán López Muñoz y Lautaro Acosta, los dos jugadores de la MLS, lo mismo que Rodrigo Villagra.
El empresario, incluso, aportó un millón de dólares para lograr el visto bueno del Inter. Claro, esa inversión y lo restante lo tuvo que firmar Estudiantes que estuvo varios meses inhibido por no pagar lo restante y el club de camiseta rosa presentó el reclamo en FIFA. Recién con parte del dinero que ingresó por Mikel Amondarain pudo empezar a destrabar esta deuda. Zafó Estudiantes de una situación más complicada de avanzar aquel acuerdo.
Además de parte de la dirigencia y secretaría técnica, el que participó de su incorporación fue Eduardo Domínguez, quien luego de saber que lo económico no era problema se entusiasmó con poder recuperarlo. No lo logró.
Ahora Facundo Farías deja Estudiantes para irse a préstamo por 12 meses a San Lorenzo sin cargo y con una opción de compra de tres millones por el 80% de su ficha, mientras el conjunto de Boedo asumirá una parte de su contrato.
Uno de los principales obstáculos para concretar la negociación era precisamente el salario que Farías percibe actualmente en Estudiantes, una cifra difícil de afrontar en su totalidad para la economía de San Lorenzo.
Finalmente, las dirigencias encontraron una fórmula para destrabar la operación: el Ciclón abonará el 60 por ciento del sueldo y el Pincha continuará haciéndose cargo del 40 restante durante el período de la cesión.
El acuerdo también contempla una opción de compra de tres millones de dólares por el 8-0% de los derechos económicos del futbolista, que San Lorenzo podrá ejecutar una vez finalizado el préstamo.
Estudiantes, al mismo tiempo, se reserva alternativas de repesca durante la cesión, lo que le permitiría recuperar al atacante en determinadas ventanas de mercado en caso de necesitarlo nuevamente o modificar sus planes deportivos.
La llegada de Farías fue solicitada especialmente por Néstor Gorosito, quien conoce perfectamente al delantero debido a que lo dirigió durante su etapa en Colón.
El entrenador incluso había sido contundente públicamente al referirse al futbolista y lo calificó como “uno de los mejores jugadores del fútbol argentino”, aunque reconocía que su incorporación presentaba dificultades económicas.
Farías acumuló 49 partidos y solamente dos goles con la camiseta albirroja, con una gran cantidad de apariciones desde el banco de suplentes y sin conseguir establecerse definitivamente entre los titulares. Salió mal...
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