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Se le escapó: un error fatal en Brasil

Tomás Palacios le gana la posesión de la pelota a Bruno Henrique, que termina cayendo al piso / AFP
Lo estaba controlando bien el partido, pero se equivocó Muslera y todo se le vino abajo. Ahora, su clasificación a Octavos tendrá que esperar hasta el martes contra el DIM

Nada para reprocharle a Estudiantes. Hizo lo que pudo, jugó con grandeza y se bancó a uno de los mejores equipos del mundo como visitante. No le alcanzó, está claro, para volverse con un punto para La Plata y dejar la clasificación en mano. Por un claro error individual Flamengo le ganó 1-0 en un partido durísimo jugado anoche en el Maracaná, que dejó a los albirrojos con el sabor amargo de la derrota pero la tranquilidad que jugando así nadie le va a recriminar nada si el martes derrota al DIM y se mete en octavos de final de la Copa Libertadores.

Los primeros 25 minutos se jugaron como quiso Estudiantes, que le puso pausa al partido, logró manejar por momentos la pelota y tuvo en Tiago Palacios al jugador capaz de romper el molde con gambetas o pases profundos. Se jugó poco y nada y eso fue una gran noticia, ya que hace seis meses atrás la había pasado muy mal y en menos de 10 minutos perdía por dos goles.

Anoche fue diferente. El Pincha aguantó con cinco jugadores porque Brian Aguirre se paró de “3” y tuvo una línea de cuatro jugadores por delante. Guido Carrillo, mucho más movedizo e inquieto que en otros partidos, fue importante. En esos momentos tuvo una chance clara con un cabezazo de Santiago Núñez que pudo ser el 1-0.

Pero Flamengo demostró que es letal y voraz. Y que agazapado lastimó a las espaldas de Meza o cuando pudo manejar la pelota en campo rival. Bruno Henrique fue el jugador imposible de encontrar y el que más molestó. Cada pelota al vacío fue un dolor de cabeza. Él fabricó la jugada del penal sancionado por el árbitro uruguayo Ostojich y luego convertido en un tiro libre “casi” penal para Leo Ortiz que fue a las manos de Muslera. Un papelón del árbitro y el VAR, porque no hubo falta pero si hubiese existido era adentro y no afuera del área.

El extremo izquierdo del local fue una pesadilla. Algunas veces al límite del off side, otras en posición adelantada y en varias oportunidades agazapado fue una tentación para un equipo con tantos lanzadores como Jorginho, Evertton y Carrascal. No tuvo su mejor primer tiempo el Fla, pero en pinceladas le tiró toda la chapa encima y le mostró su jerarquía individual.

Se abrazó Estudiantes al empate en un primer tiempo que tuvo seis minutos de adición. De mayor a menor fue el rendimiento del equipo del Cacique Medina, que corrió mucho y dio el máximo, pero le faltó ese plus que tuvo su rival, plagado de jugadores de buen pie y ritmo de juego. Pero el 0-0 fue una bendición y un número que todos hubiesen firmado antes de empezar. Si la idea era mejorar lo hecho hace seis meses lo había conseguido.

En el segundo tiempo el Pincha siguió igual. Mismos jugadores y esquema. Esperó encontrar un cabezazo, alguna contra o un error en la salida del Flamengo para dar el zarpazo. Pero el local ajustó sus piezas y le dio más continuidad a su juego. Fluyó de otra manera diferente al primer tiempo y se posicionó en el terreno del Pincha.

Otra vez Ostojich volvió a complicarle las cosas. Le cobró una falta a Tomás Palacios que no existió y le dejó otro casi “penal” a Leo Ortiz que pegó en el parante de atrás del arco. Y tras cartón ingresaron Samuel Lino y Lucas Paquetá. Tremendo el banco de suplentes.

El gol llegó en el momento menos pensado y por culpa del que nunca se equivoca. Falló Muslera al salir a buscar la pelota, la dejó “viva” adentro del área y aprovechó Pedro para el 1-0 cuando el clima se empezaba a complicar. Los reproches cambiaron a gritos de euforia. Iban 20 minutos y el castillo se derrumbó de la manera menos pensada. Pero se cayó al fin y al cabo.

El gol le dio aplomo y espacios. Medina mandó a la cancha a Farías y Cetré para ser más profundo. Y se expuso, lógico, a una contra. Estuvo más cerca del segundo el local que el Pincha del empate. El golpe por ese gol impensado le llevó un tiempo digerirlo.

El escenario quedó claro para Estudiantes. Si le gana a DIM el martes se clasifica a octavos de final. No tiene otro misterio. Mejor hubiese sido llegar con más puntaje. Porque está claro, será uno de los segundos con menos puntaje y eso lo puede complicar. La derrota en el Maracaná estaba en los planes al momento del sorteo. No fue sorpresa. Tampoco que llegue a esta instancia así de apretado. Reproche cero para el equipo.

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